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Evolución de la banca española en las últimas décadas

David Pazos Carballal

La banca en España durante muchos años basó su negocio en la esencia del negocio bancario, captar depósitos de los ahorradores y prestar el dinero captado a las empresas y familias que necesitaban financiación para realizar sus inversiones y adquisiciones de bienes de consumo duradero. Su ganancia era la obtención de un margen prestando más caro de lo que captaba los depósitos. El papel de la banca es fundamental, pues es el enlace entre el ahorro y la necesidad de inversión, realizando una gestión del riesgo y adaptando los plazos a las necesidades de cada uno.

Curiosamente el banco más antiguo de España es el Banco Etcheverría, un pequeño banco fundado en 1717 en Betanzos, una villa gallega cercana a la ciudad de A Coruña. Su pequeño tamaño y su vocación familiar y tradicional han hecho que sobreviva hoy en día sin excesivas dificultades, arrojando un beneficio neto en sus últimas cuentas publicadas en la CNMV de 3,6 millones de euros. Por el contrario otras entidades se han metido en aguas pantanosas que les han llevado a rescates masivos, nacionalizaciones y resultados negativos.

La banca mediana en las últimas décadas ha sufrido un profundo cambio incorporando nuevos servicios, nuevos productos y formas distintas de hacer las cosas. Se ha pasado de un modelo sencillo de banca a uno extremadamente complejo, el cúal es necesario simplificar para evitar situaciones como la actual. La fuerte competitividad, las ansias por crecer y llevarse parte del pastel en la época de la burbuja inmobiliaria han hecho que seamos el país con menos habitantes por oficina bancaria.

Como se observa en el gráfico, el número de oficinas de entidades financieras creció desmesuradamente a lo largo de los últimos 30 años, tan solo la crisis ha reducido la presencia de oficinas bancarias en nuestras ciudades.

La necesidad de crecer llevó a la expansión desmesurada de entidades financieras fuera de los ámbitos regionales tradicionales en los que venía trabajando. Se descuidó la gestión de la concesión riesgos (préstamos, hipotecas) en aquellas zonas en las que la entidad se había implantado recientemente, con el objetivo de arañar una mayor cuota de mercado y el resultado ha sido una alta morosidad en banca de particulares. Para captar y captar sin control, tiraron por los suelos los diferenciales sobre los tipos de referencia, llegando en momentos buenos a hipotecas con euribor + 0,30 puntos básicos, actualmente las mejores hipotecas rondan el euribor + 1,50 puntos básicos.

Este estrechamiento en los márgenes de las entidades han obligado a las mismas a buscar una mayor eficiencia y ampliar su cartera de productos, por ello en los últimos años cuando entramos en una oficina lo que menos nos ofrecen son préstamos y depósitos cogiendo un mayor protagonismo:

También se ha ampliado el número de servicios: surgen plataformas de pago a proveedores (confirming), herramientas de gestión para empresas, etc. y se busca la rentabilidad de los mismos, pues ahora se cobra por cosas que antes no se cobraban como por el hecho de hacer un ingreso por caja.

Además de ampliar su cartera de productos y servicios, se ha innovado en la comercialización incorporando Internet de forma masiva naciendo entidades cuya vocación es exclusivamente el uso de la red.

Como poco a poco la rentabilidad de las operaciones bajaba debido a la competitividad, lo que se buscaba era crecer, crecer y crecer, conceder financiación a diestro y siniestro y en el punto álgido, llegó la famosa crisis financiera, y los préstamos dejaron de cobrarse. Esto hizo que tuvieran que ejecutarse las garantías hipotecarias (especialmente en los casos de financiación concedida a promotores inmobiliarios) y los bancos se convirtieran en las mayores inmobiliarias del país.

La bajada del precio de la vivienda y la subida de la morosidad debido a la extensión a la economía real de la crisis financiera hizo que los balances cargados de activos inmobiliarios de la banca dejaran de tener el valor que ponía en sus cuentas, por lo que se les exigió una mayor solvencia y un deterioro de esos activos inmobiliarios y préstamos relacionados con el sector inmobiliario.

Debido a las nuevas exigencias, surgió la oleada de fusiones que nos dibuja un panorama en el que se han reducido considerablemente la presencia de entidades financieras: menos entidades, menos competencia y el consumidor el principal perjudicado.

Pese a la concentración de la banca en grupos de mayor tamaño, estos no demostraron la suficiente fortaleza para asumir el peso del lastre al que estaban enganchados, lo que se tradujo en una intervención exterior y mediante una inyección por parte de la Unión Europea de 100.000 millones de euros al FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) para la recapitalización de la banca española.

¿Cuáles serán los efectos de este rescate Europeo? El tiempo nos lo dirá. Dejo abierta la pregunta para vuestros comentarios.

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