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Mario Dragui acusado de presunto conflicto de intereses, ¿por qué ahora?

Lucía Estrada Csaky

Lo primero que querría aclarar es que, aunque el teletipo de la agecia Reuters es de este lunes 30 de julio, en realidad la noticia se corresponde al junio pasado. La reclamación se interpuso ante la oficina del defensor del Pueblo Europeo por el Observatorio Corporativo Europeo. Y… ¿de qué se le acusa? De falta de independencia para ejercer su labor en la presidencia del Banco Central Europeo por un tema de conflicto de intereses. Dicho conflicto viene derivado de que Mario Draghi, además de su cargo en el BCE, es miembro del G30 y, esto, afirman que no es ético.

Debemos tener claro qué es y de qué se ocupa el Grupo de los 30: es un laboratorio de ideas, con base en Washington D.C., que reagrupa a universitarios y personalidades importantes que procura profundizar en la comprensión de los problemas económicos y financieros, examinando las consecuencias de las decisiones que se toman en los sectores públicos y privados. Podéis consultar la lista de miembros, son figuras destacadas del mundo económico y financiero, presidentes de diferentes entidades financieras, bancos centrales, ministros de economía y comercio, reputados profesores universitarios; todo ello, a nivel internacional. Colegas que se reunen varias veces al año, cuyas conclusiones tienen una fuerte influencia en el sistema financiero global actual y futuro, a través de sus recomendaciones directas hacia las entidades públicas y privadas. Sin embargo, para el Observatorio es una forma de acordar entre unos cuantos empresarios influyentes a puerta cerrada lo que debe suceder en orden a la consecución de objetivos privados de las instituciones de las que forman parte.

Una de las más recientes participaciones públicas de uno de sus miembros ha sido la de Martin Feldstein, profesor del departamento de economía en Harvard. En concreto, el 25 de julio en el Financial Times, argumentaba que si se reduce de forma rápida el valor del Euro en relación a otras divisas, se podría salvar a España y a la moneda única. Este simple hecho promovería las exportaciones, estimularía el crecimiento y ayudaría a reducir las tasas de interés de la deuda pública. Hizo constar, además, los preocupantes costes que conllevaría el dejar caer el Proyecto Europeo. Es un punto de vista interesante sobre el que parece que tampoco ha habido mucho debate ¿no os parece? Se ha barajado echar a miembros de Europa del Euro, pero no parece que la idea de remar todos juntos por el bien común haya tenido mucho calado.

Draghi afirmó la semana pasada que el BCE estaba preparado para hacer lo que sea necesario, dentro de su mandato, para preservar el euro. Sin embargo, las posibles soluciones no serán afines al Banco Central Alemán, en el que encontrará un firme opositor. Hilando la exposición, podríamos decir que es probable que Alemania no sea favorable a una devaluación del euro… ¿frente al dólar?

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