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Rincón del Inversor: Renta Fija Privada y sus distintas modalidades

David Pazos Carballal

Avanzando en los instrumentos de renta fija, tras haber comentado en anteriores artículos Los principales riesgos asociados a la Renta Fija; Los mercados de Deuda Pública y las principales características de las famosas Participaciones Preferentes, daremos un paso más, profundizaremos en los títulos de Renta Fija Privada, ¿Qué modalidades hay? ¿Qué riesgos tiene inherentes cada tipo de inversión? ¿Cuál es la inversión en renta fija más conveniente a mi perfil de riesgo?

En primer lugar debemos de distinguir el emisor de nuestros títulos, la primera gran diferencia está en:

En función del emisor el riesgo será distinto, como ya comentamos en anteriores artículos. No hace mucho tiempo se solía decir que la rentabilidad libre de riesgo era la del bono soberano, pero hoy en día con la crisis que está sufriendo la deuda pública esto se ha puesto en duda.

Por el lado de la Renta Fija Privada, tenemos diferentes instrumentos, las principales características en las que nos tenemos que fijar son:

En el siguiente gráfico extraído de AIAF podemos ver la evolución de la rentabilidad de las emisiones de deuda a medio plazo (con vida residual de entre 3 y 5 años), las cuales componen el Índice AIAF 2000 ® Medio. Como se puede observar los últimos meses han sido desastrosos para las emisiones de renta fija privada que cotizan en nuestro país.

En función de esas características descritas anteriormente, las combinaciones son varias, los principales tipos de instrumentos de renta fija privada, son los siguientes:

BONOS Y OBLIGACIONES: Los bonos y obligaciones son títulos representativos de deuda de la entidad que los ha emitido. Forman parte de un préstamo solicitado por la entidad emisora. Por ello, se les denomina también empréstitos. Están garantizadas exclusivamente por el patrimonio de la entidad emisora (y del garante de la emisión, en caso de existiera un garante externo). En caso de situación concursal de la entidad, los poseedores de este tipo de deuda están considerados acreedores comunes y estarán detrás de los acreedores privilegiados de la entidad. Existen emisiones de bonos en los que los bonistas son acreedores privilegiados ante una situación concursal, este tipo de deuda se le denomina deuda senior

PAGARÉS: son títulos emitidos al descuento (rendimiento implícito), por lo que la rentabilidad se obtendrá al vencimiento. Están garantizados exclusivamente por el patrimonio de la entidad emisora (y del garante de la emisión, en caso de que éste exista). En caso de situación concursal de la entidad, el poseedor de este tipo de deuda está considerado un acreedor común y estará detrás de los acreedores privilegiados de la entidad. En los últimos tiempos están muy de moda como instrumento de captación de las entidades financieras, debemos tener mucho cuidado con este tipo de instrumentos y no confundirlos con depósitos, pues los pagarés tienen una liquidez limitada (en función de si cotizan o no en mercados secundarios) y no están garantizados por el Fondo de Garantía de Depósitos.

OBLIGACIONES SUBORDINADAS: este es el instrumento más peligroso, suelen ser a más largo plazo que otros instrumentos y se configuran como un híbrido entre la deuda (pasivo) y el capital (fondos propios), esto hizo que se hicieran grandes emisiones junto con el auge de las participaciones preferentes, para incrementar el capital de las entidades financieras (especialmente las cajas de ahorros). Están garantizadas exclusivamente por el patrimonio de la entidad emisora (y del garante de la emisión, en caso de que éste exista). En caso de situación concursal de la entidad, el poseedor de este tipo de deuda estará tan sólo por delante de los accionistas y los poseedores de participaciones preferentes (será el último de la cola), es decir, estará por detrás de acreedores privilegiados y acreedores comunes de la entidad, lo que nos situará en una mala situación para recuperar nuestra inversión. Además en este tipo de productos el pago del cupón puede estar condicionado a que la entiedad obtenga beneficios, por lo que podríamos vernos encerrados con un activo a muy largo plazo que no nos da ninguna rentabilidad.