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El Rincón del Inversor: Renta Variable, invirtamos en acciones

David Pazos Carballal

Los mercados financieros parecen algo lejano al pequeño inversor, pese a ser España un país muy tradicional en aspectos financieros, en el que la mayoría de los ahorradores confían en los depósitos bancarios, cada vez es más habitual que personas sin excesivos conocimientos financieros se lancen a invertir en renta variable y comprar acciones en la bolsa.

Lo primero que debemos conocer es lo qué es una acción, ésta no es más ni menos que una parte alícuota de la propiedad de una empresa, es decir, si la empresa X, S.A. tiene 1000 acciones en su capital, por cada acción que tengas, tendrás una milésima parte de la propiedad de la empresa, así que cuando tenemos acciones somos propietarios de empresas.

La segunda consideración a la que debemos prestar atención son los riesgos asociados a las inversiones en bolsa. El principal riesgo a tener en cuenta es el propio riesgo del mercado, y la fuerte oscilación que puede sufrir la cotización de la acción en la que hemos confiado. Es muy habitual que los movimientos del mercado no se rijan por sucesos ocurridos en la empresa, sino que por el hecho de cotizar en un mercado, la acción se ve favorecida o damnificada de la situación del mercado. Actualmente el mercado español está en el punto de mira y simplemente por cotizar en el mismo, muchas empresas españolas están viendo como el precio de cotización de sus acciones está a la baja. Un segundo riesgo a tener en cuenta es que en caso de situación concursal de la empresa y posible desaparición de la misma, los accionistas son los últimos en coger su trozo de tarta (generalmente ya no queda nada para repartir).

Una vez contemplados los riegos citemos la parte más jugosa, la rentabilidad. La rentabilidad cuando compramos acciones viene determinada por dos cuestiones:

Teniendo en cuenta los riesgos en los que encurrimos y la rentabilidad potencial, pues nunca estará garantizada, toca decidirse por una o varias acciones y comprarlas, para ello debemos abrir una cuenta en un broker. Este aspecto es algo muy relevante, pues comprar acciones no es gratis, en ocasiones puede resultar que los costes de compra-venta y custodia de la acción nos fulminen nuestras ganancias. Los posibles costes en los que se incurre son:

Como veis hay que tener muy en cuenta todos los costes asociado, para que no se nos vayan las ganancias por el camino. Una vez conocidos todos los costes, los cuales varian mucho entre los diferentes bancos y sociedades de valores, tenemos que hacer cuentas de si tenemos potencial de rentabilidad en nuestra operación. Si nuestro objetivo es vender a corto plazo debemos calcular cual es el movimiento que el mercado necesita para que nosotros obtengamos un beneficio, pues en ocasiones es demasiado elevado y alejado de la realidad, en este caso es mucho mejor utilizar otro tipo de instrumentos como los derivados, que ya comentaremos en próximos artículos.

Una vez visto esto, estamos listos para operar en el mercado. Lanzaremos nuestra orden a través de nuestro broker, tanto sea on-line, telefónico o físico, la cual gestionará el súper ordenador que mueve la bolsa, en el caso de la bolsa española se denomina SIBE (Sistema de Interconexión Bursátil Español), y se cruzará nuestra orden en el momento que encuentre precio de contrapartida, es decir, si estamos comprando acciones, se cruzará la orden en el momento que alguien haya introducido una orden de venta a un precio que case con el precio de compra al que hemos lanzado la orden. Una vez cruzada la orden la acción será de nuestra propiedad, y podremos venderla posteriormente lanzando una orden de venta a través de nuestro broker.

¿Alguien se anima a la renta variable, con la que esta cayendo? Espero vuestros comentarios y consejos.