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Tarjetas de crédito, un arma de doble filo

David Pazos Carballal

Quien más y quien menos lleva algún trozo de plástico metido en la cartera, algunos son adictos a ellas, otros no quieren ni tocarlas, unos piensan que es el medio de pago más seguro y cómodo mientras que otros no confían demasiado en ellas, seas del bando que seas, es indudable que las tarjetas de debito/crédito se han hecho un hueco en nuestras vidas.

Las tarjetas bancarias, son uno de los medios de pago cada vez más utilizadas, su comodidad y las facilidades que ofrecen algunas las han convertido en la forma de pago más habitual de los adictos a las compras. Dependiendo del modo que sean nos permiten realizar el pago de diferentes maneras:

Lo primero que nos puede llamar la atención de una tarjeta de crédito es su precio, en ocasiones somos reacios a pagar ciertas comisiones por tener productos bancarios, pero en ocasiones lo barato sale caro. Dentro de la modalidad de crédito contra un limite existen dos tipos de tarjetas:

El principal peligro de este tipo de tarjetas es que si seguimos comprando no saldamos nunca nuestra deuda, por lo que estaremos pagando unos intereses muy altos constantemente. Es mucho más recomendable en ocasiones si la compra es alta utilizar los medios de financiación que nos ofrece el establecimiento pues o son gratuitos o su precio suele ser inferior. Otro de los problemas es que generalmente si no solicitamos el cambio, vienen predefinidas de modo que devolvemos una parte muy pequeña de lo dispuesto, por ejemplo un 1% con una cuota mínima de 18 €, y tras empezar a pagar es posible que el banco nos obligue a pagar una comisión por amortizarlo anticipadamente. Veamos un ejemplo:

Realizamos tan solo gasto de 500 € con nuestra tarjeta de crédito revolving, la cuota sería del 1% del saldo dispuestos más los intereses, pero al ser inferior de 18 €, se aplicaría la cuota minima. Con un tipo de interés nominal mensual del 2% (24% anual), pagaríamos aproximadamente 42 mensualidades, lo que haría que nuestra compra nos pasará a costar tras las 42 mensualidades, 720 €.

Es muy frecuente que este tipo de tarjetas sean gratuitas, ¿ya os vais dando cuenta del porqué?. También es muy habitual que sean ofrecidas en lugares como centros comerciales con algún reclamo como descuentos en compras, etc., y sin la necesidad de abrir cuenta en el banco emisor. Lo que debemos de hacer es siempre preguntar como viene emitida la tarjeta, y si podemos cambiar la modalidad, pues en ocasiones se puede poner el modo de saldar el 100% del saldo dispuesto al final del mes, sin que se nos aplique comisiones, lo que hace que tengamos una tarjeta de crédito gratuita.

No todo va a ser malo con las tarjetas de crédito, pues la gran mayoría incluyen infinidad de seguros que no conocemos por ejemplo al comprar billetes en transportes públicos en caso de accidente o muerte, o incluso algunas incluyen seguros de protección de robo o rotura en tus compras. Cada tarjeta es distinta, debemos indagar en sus características, y fijarnos en lo que llega de forma gratuita a nuestras manos.

Os invito a compartir experiencias tanto buenas como malas con el uso de tarjetas de crédito.