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Previsión fiscal: ¿Sabes si tus retenciones mensuales de IRPF son correctas?

Lucía Estrada Csaky

Lo más habitual es que nos acordemos de la declaración de la renta cuando toca hacerla, es decir, en el periodo de abril a julio del año que viene, momento en el que ya no es posible hacer nada para modificar el resultado. Si a lo largo de 2012 nuestros ingresos superan cierto límite y no nos hemos preocupado por tomar medidas al respecto, la sentencia es clara, en junio tocará pagar a la Agencia Tributaria. Por supuesto que a Hacienda no le va a importar si en ese momento podemos o no podemos pagar lo que nos toque y, en ocasiones, el fraccionamiento del pago no es suficiente -dos plazos tampoco es una gran facilidad-.

Ya os hemos hablado en ocasiones anteriores de la importancia de la planificación fiscal desde la vía del ahorro a través de planes de pensiones y productos equivalentes pero, en esta ocasión, me apetecía centrarme en una cuestión que sufrimos todos y a la que, sinceramente, muy pocas veces se le presta atención: las retenciones en nómina a cuenta del IRPF. Pues bien, en este caso, no se trata de ahorrarnos parte del impuesto, ni de diferir el pago en el tiempo, ni de ningún otro tipo de ilusión fiscal. Se trata de planificar cómo y cuándo vamos a pagar a AEAT lo que nos corresponde. Y para eso están pensadas las retenciones, para poder ir realizando el pago poco a poco a lo largo del ejercicio fiscal, en lugar de que llegue el mes de junio y tener que abonar la factura fiscal toda junta.

Partiendo de la tabla de tipos impositivos en función de nuestro nivel de rentas, se deben hacer unos pequeños cálculos para llegar a la cifra que la empresa paga por nosotros a Hacienda cada mes:

A principios de año debemos cumplimentar para la empresa el modelo 145, en el que comunicamos nuestras circunstancias personales y familiares: número de hijos o personas mayores a cargo, si tenemos hipoteca, minusvalías, etc. Todos estos factores determinan lo que se denomina el mínimo personal y familiar, aquella cantidad de renta que se estima como imprescindible para poder vivir.

Lo importante es que si sabemos que vamos a tener otro tipo de ingresos además de los procedentes del trabajo, como pueden ser rentas por alquileres, si cobramos la ayuda del plan PIVE, si cobramos la ayuda de alquiler,… debemos tener en cuenta que dichos ingresos son íntegros y, una parte de ellos va a ser para el fisco. Como no llevan retención, si no que tenemos la obligación de pagar por ellos en la declaración anual de renta, podemos ir corrigiendo el resultado mensualmente con nuestro ingresos derivados del trabajo. Podemos indicarle al empresario que deseamos que vaya pagando al mes un importe superior al que correspondería a Hacienda. De este modo, fraccionamos nosotros mismos el pago que de otro modo nos correspondería al año siguiente.

Así, en realidad, el obligado a este pago mensual del impuesto es el empresario. Cumple con la figura de retenedor, es decir, tiene el deber de pagar por nosotros una parte de nuestro salario en concepto de pago a cuenta del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas del año en curso. La cuantía no está determinada al azar, es el estado el que indica a la empresa qué importe ha de ingresar mensualmente. Dado que nuestro salario puede variar mensualmente en función de distintos conceptos dependiendo si cobramos comisiones, pluses puntuales o primas, lo importante es que la cantidad que se haya ingresado por nosotros a hacienda en cómputo anual sea la correcta.

Pero ¿qué sucede si la empresa lo hace mal? Póngamosnos por caso que así ha sido, la empresa ha ingresado menos por nosotros de lo que debería en Hacienda. Pero hemos recibido un certificado de retenciones en el mes de marzo con los datos reales de lo que ha hecho la empresa y los ingresos y cotizaciones a la seguridad social correspondientes a nuestras nóminas mensuales. Con estos datos, nosotros preparamos la declaración de la renta y, como ha habido un error en el cálculo de las retenciones, a nosotros la declaración nos saldrá a pagar. Cumplimos con nuestra obligación tributaria y pagamos lo que nos toca.

¿Y si la empresa recibe en el mes de septiembre una notificación indicando que deberían haber ingresado en Hacienda un importe superior por nuestro trabajo? De forma automática, la reacción del empresario es hablar con nosotros: ¡Oye! Que lo hicimos mal, te pagamos de más y ahora la AEAT nos reclama lo que falta. Tienes que devolvérnoslo.

Y aquí surge el dilema al trabajador, quien reflexiona, pero si yo ya le he pagado a Hacienda, y ahora, ¿le voy a devolver el dinero al empresario? Yo ya he cumplido con mis obligaciones, no voy a pagarlo dos veces. Pues bien, lo primero de todo, el que está debiendo algo a alguien es el empresario al estado, puesto que se trata de el que tiene la obligación de retener. Tú, trabajador, tienes obligación de presentar la declaración de la renta con los datos que te ha facilitado la empresa y lo has hecho. Lo segundo, una vez que la empresa salde su deuda con el fisco, tendrá que darte un nuevo certificado de retenciones de ese ejercicio fiscal, puesto que tu deberás corregir tu declaración de la renta mediante la presentación de una declaración complementaria. ¿Cuándo? En el siguiente periodo de renta, es decir, entre abril y julio del año siguiente. Ahora bien, esta nueva declaración de la renta corregida, arrojará un resultado a devolver para ti, puesto que tu ya habías pagado en el primer documento presentado.

Evidentemente, tardarás en cobrar esa devolución unos cuantos meses. Es lo más probable. ¿Y qué hacer con la empresa que nos reclamaba el dinero para pagar a Hacienda? Mi recomendación: hacer un escrito formal indicando que tan pronto se aclare la situación de nuestra renta, la cual pagamos por anticipado, devolveremos los importes a la empresa. Evidentemente, se trata de una cuestión que hemos de negociar, puesto que si permanecemos prestando servicios a la empresa durante este proceso, es probable que directamente se nos descuente de las nóminas presentes aquello que se nos debía haber retenido el año pasado.

Justo sobre estas líneas puedes ver una captura del programa que podéis utilizar para calcular vuestro porcentaje de retención, de este modo podréis ser conscientes de si vuestra nómina está o no bien hecha. En cualquier caso, lo que os he comentado hoy está pensado sobre un ejemplo muy sencillo, en el que nuestra renta procede únicamente de los rendimientos del trabajo. Si tenéis alguna duda o comentario, no dudéis en compartirlo.