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El Rincón del Inversor: los Seguros de Rentas Vitalicias

David Pazos Carballal

A las puertas del rescate financiero del estado, todavía no se sabe que consecuencias nos puede traer, pero probablemente veamos afectado nuestro poder adquisitivo sensiblemente, especialmente en los últimos años de nuestra vida. Para ello existen una serie de productos que ya hemos comentado en esta sección las pasadas semanas, como los planes de pensiones, los PPA y los PIAS.

Otro producto ideal para completar nuestra pensión de jubilación son los Seguros de Rentas Vitalicias, este producto se trata de un seguro en el cual mediante una o varias aportaciones nos garantizamos una renta de forma vitalicia.

Existen dos modalidades:

También en la percepción de la renta existen dos modalidades:

Una de las ventajas de estos productos son que al tratarse de un muy largo plazo los tipos de interés generalmente son mucho más altos que en otro tipo de inversiones más a corto plazo como los depósitos, pagarés, etc. La rentabilidad ofrecida a los seguros de rentas vitalicias suele ir ligada a la deuda soberana.

Pero su gran ventaja, es su fiscalidad. Las rentas periódicas obtenidas a través de los seguros de rentas vitalicias se consideran rendimiento del capital mobiliario, pero al contrario que en otros productos como los depósitos, en el que el 100% de los intereses tributarían a un tipo a partir del 21%; en el caso de las rentas vitalicias tenemos una parte exenta, este porcentaje exento varía según la edad del perceptor de la renta:

Como podéis observar el tipo efectivo de la retención fiscal aplicada a la cuantía de la renta obtenida es mucho más baja que en otro tipo de productos.

Debido a este tratamiento fiscal la opción de renta más recomendada es aquella que no consume prima, pues en la otra modalidad estaremos pagando intereses sobre la parte de capital acumulada que nos ingresan en cada cuota de la renta, y no tan solo sobre la rentabilidad obtenida.

El producto desde mi punto de vista se torna ideal para aquellas personas mayores de 70 años que buscan rentabilizar sus ahorros y complementar su pensión sin consumir el capital. Basándonos en este caso haremos un ejemplo ilustrativo.

Una mujer de 71 años que durante su vida a ahorrado la cuantía de 50.000 € y que actualmente dispone de ellos de forma líquida, desea contratar un seguro de renta vitalicia con prima única, que le proporcione un complemento a su jubilación mayor al que le pueden dar los depósitos u otros productos. Supongamos que el tipo que le proporciona la renta vitalicia es del 7% bruto anual. Por lo tanto mensualmente la mujer obtendría una renta bruta de 291,66 €, que tras la retención le quedarían en 286,99 €. Como podéis ver, la factura con hacienda es muy reducida. Tras un año obtendremos un rendimiento total de unos nada despreciables 3.441,20 €

Hagamos ahora la simulación si se tratara de un depósito a 12 meses al 7% (tipo totalmente fuera de mercado), en el cual con 50.000 € al 7% anual, obtendremos 3.500 € brutos anuales, los cuales tras la retención sumarían 2.765 €.

Como podéis observar la diferencia en la factura con hacienda es de 676,2 € una cuantía bastante jugosa de ahorro fiscal. Para obtener la misma cantidad tras la retención, necesitaríamos un tipo de interés del 9% en el depósito.

El punto negativo de este tipo de producto es que el capital de esa persona tan solo se recuperará íntegro, o incluso con cierta plusvalía (por ejemplo un 103% de la prima inicial) al fallecimiento del asegurado. Existiría la posibilidad de rescate anticipado pero además de perder todas las ventajas fiscales (tendríamos que tributar por aquella parte exenta) el rescate sería a valor de mercado, por lo que no tendríamos garantizado el 100% del capital.

Es un producto ideal para rentabilizar cantidades importantes de dinero en personas de avanzada edad que no deseen disponer de las mismas y su objetivo sea el trasvase mediante herencia a sus herederos.