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SAREB, el banco malo, la nueva pieza en la reforma bancaria toma forma

David Pazos Carballal

La nueva criatura ya tiene nombre, el proyecto del conocido como el banco malo se llamará SAREB (Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria). Este nacerá con el propósito de acumular hasta 90.000 millones de euros en activos tóxicos de la banca nacionalizada.

El gobierno pretende tener todo a punto para aprobar el 16 de noviembre el Real Decreto que desarrolla la creación de esta nueva entidad.

La nueva pieza del entramado bancario asumirá aquellos bienes inmuebles con un valor superior a los 100.000 €, también recopilará en sus balances los créditos al sector promotor y de la construcción superiores a 250.000 € además de albergar las participaciones que tiene la banca en las inmobiliarias.

Estos activos pretenden traspasarse a SAREB con un descuento de más de un 50% sobre su valor bruto. Para estos activos almacenados se plantea un horizonte máximo de 15 años en el que se espera liquidar los mismos. Este horizonte temporal tan amplio se marca con el objetivo de hacer una desinversión de la forma más ordenada posible, sin desinflar más los precios de la vivienda, se intentará sostener el valor de unos activos para los cuales hoy en día prácticamente no hay mercado.

Esta nueva sociedad que gestionará los activos inmobiliarios y créditos fallidos o dudosos de las entidades financieras se crea buscando que el 55% de la inversión esté en manos privadas, por ello se conformará como un fondo de fondos, es decir, dentro de la sociedad habrá departamentos separados jurídicamente con diferentes tipologías de activos, de esta forma será más fácil conseguir inversores privados, pues aquellos podrán entrar como partícipes en aquel subfondo que crean más de su conveniencia, ya sea por la distribución geográfica de los activos, la tipología de los mismos, etc.

El gobierno plantea a SAREB como una inversión con futuras plusvalías debido al bajo precio al que se adquirirán los activos tóxicos.

Mientras no se den estas plusvalías será el contribuyente y aquellos inversores privados los que doten los fondos para sanear al sistema financiero español.