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Bankia cae en picado en Bolsa y se planea la suspensión de su cotización para el 2 de Enero

Fernando Sande Lago

El agujero que escondía Bankia ha visto la luz gracias al informe de tres organismos independientes que previamente había encargado el FROB. Ésto ha hecho que la entidad financiera se haya desplomado en un sólo día un 19% en Bolsa, llegando los títulos a alcanzar un valor mínimo de 55 céntimos de Euro. Técnicos del Ibex-35 han decidido que a partir del próximo dos de enero se suspenda del índice bursátil la cotización de Bankia debido a que en los próximos días empezará a recibir fondos públicos para su reestructuración. Ésto se produce un día después de saber que la valoración de Bankia actualmente es de –4.148 millones de Euros. Su matriz BFA por otro lado tiene un valor también negativo de -10.444 millones de Euros. Sin lugar a dudas es un duro revés para los inversores de la entidad bancaria.

Según lo acordado con Bruselas, en los próximos días se prevé que se realice la inyección de capital a Bankia y su Matriz BFA por valor de 18.000 millones de euros, para la recapitalización de su patrimonio. De acuerdo con el plan que estipula hacer las correcciones valorativas de la entidad, se procederá ha una reducción de capital que hará que el valor de 3,5 euros que se habían pagado por título por cada uno de los 350.000 inversores cuando salió a Bolsa, pase ahora hasta 55 céntimos de euros por acción.

Esto quiere decir que serán evidentemente los accionistas los primeros en soportar pérdidas por la mala gestión de la entidad financiera. Por lo menos algo de lo invertido lo podrán recuperar. Esto choca frontalmente en cambio con lo ocurrido con los accionistas de Novacaixagalicia, que perderán absolutamente todo su dinero invertido, a causa también de la valoración patrimonial negativa de la entidad, y sólo se podría recuperar las inversiones por la vía judicial.

Tras este varapalo, uno se queda perplejo de las cifras astronómicas que se manejan. Es increíble cómo la Administración hace lo imposible para mantener la viabilidad de estas entidades, ante la mala y catastrófica gestión realizada por parte de sus antiguos mandatarios. Esos mismos directivos que parece que salen impunes de toda responsabilidad. Por supuesto, como siempre, serán los contribuyentes los que tengan que pagar los platos rotos tras haber pasado unos años de festín inmobiliario y su posterior mala indigestión.

Debemos reflexionar sobre este asunto. No sólo por la mala gestión de estos directivos, sino también por una “mala praxis” en la toma de decisiones, que por ejemplo, ahora vemos reflejado en el problema de las preferentes. Por otro lado hay que pensar en si estamos actualmente realizando lo correcto, salvando “in extremis” a unas entidades financieras que quizás estén destinadas al fracaso y a su extinción. El estado está dando un balón de oxígeno que tiene fecha de caducidad, y al final será el mercado el que decida el porvenir de estos maltrechos bancos. Como se suele decir solo los más fuertes sobreviven.