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Esto es lo que quiere el Gobierno, según Jaime Bravo

Jaime Bravo

El Artículo 23 de los Derechos Humanos (Derechos que fueron firmados por España) reza así:

  1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.
  2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.
  3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.
  4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.

Pero ¿qué ha pasado realmente? ¿Se sigue esta normativa? ¿Se aceptan los derechos al trabajo y al empleo? No. Las medidas discriminatorias de la Administración Rajoy solo causarán más recesión. Evidencias no nos faltan. Publicaba en Inbestia este artículo en el que hablaba sobre las protestas y sobre las huelgas. Y, de hecho, estoy tratando ese mismo tema en mi nuevo trabajo. Es por ello por lo que quería traer aquí esta (corta) reflexión.

Curiosamente hemos elegido un camino claro y concreto. Con las cartas sobre la mesa hemos decidido darle la vuelta a unas y abandonar otras. Así de fácil. Así de simple. O quizá no lo sea tanto. Porque en ese ‘proceso’ hemos atacado a personas y a sus ahorros. Y no sólo eso, sino que hemos hecho muchas cosas más. Ahora más que nunca es necesario decir que es lo que quiere hacer este Gobierno pero, sobre todo, por qué lo quiere hacer.

Para empezar está incrementando nuestra deuda pública – es decir, la necesidad del Estado de pedir préstamos para financiarse – sin un objetivo claro; si siguiésemos lo que nos decía Keynes encontraríamos en ese ‘endeudamiento fiscal’ que llamaba el inglés, un propósito claro: lanzar la economía. Si usamos a las vacas como ejemplo, Keynes proponía exprimirlas para que la gente pudiese comer en vez de dar raciones: se pueden comprar más vacas. Las hordas liberales que asolan nuestro país intentan hacer un doble posicionamiento con lo que está haciendo el Gobierno de Mariano Rajoy. En algunas ocasiones se posicionan a favor de lo que hace éste y, en muchas otras, se muestran en contra. Les gustan los recortes y les encanta la austeridad: aberran todo lo que acabe (o empiece) por público.

Este pensamiento (y aquí acabo mi alusión a los liberales) está muy bien pero lo está cuando no agrede directamente (y de forma frontal) al resto de la sociedad. Primer problema. Pero después hay muchos más: el ataque a los ancianos; el ataque a los niños pequeños; el ataque a las personas dependientes; el ataque a las personas que requieren de la justicia, el ataque a las personas que quieren comprar; el ataque a las personas que quieren vender… y, seguramente, podríamos alargar esta lista mucho más.

El Gobierno de Mariano Rajoy no tiene ningún interés en sacarnos de la crisis. Esto no es economía. Es ideología. Y tenemos el deber de atacarla tal y como ellos nos atacan a nosotros.