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El Banco de España y las nuevas normas de supervisión

Jose Luis Villar Fornos

En un anterior artículo veíamos las duras y demoledoras quejas de la Asociación de Inspectores del Banco de España, contenidas en treinta puntos, sobre el modo en que se había realizado la supervisión bancaria en estos años de crisis, los oídos sordos que durante los mismos hicieron de esas mismas quejas tanto los anteriores rectores del BdeE (Caruana y Fernández Ordoñez) como el propio ministro de Economía (Pedro Solbes) y la interferencia política y de los mismos bancos inspeccionados en el proceso de supervisión.

Pues bien, teniendo en cuenta las exigencias del Memorandum de Entendimiento (MoU) del 2012 emitido por la Comisión Europea sobre la banca española, que puso como condición, ante la inoperatividad del BdeE para solucionar el problema bancario español, la mejora en su labor de supervisión, el cambio de métodos y de sistemas organizativos de coordinación entre sus departamentos. Y después de solicitar a la citada Asociación de Inspectores su informe. El actual gobernador Luis Linde anuncio en julio pasado la apertura de una comisión para analizar los errores de supervisión y proponer mejoras para cumplir los mandatos de la Troika al entregar el dinero del rescate Bancario.

De este modo, esta comisión, presidida por el Consejero del BdeE Angel Luis López Roa y en la que han participado equipos de miembros de los distintos departamentos afectados del mismo (Supervisión, Regulación y Estabilidad financiera y Auditoría interna) así como dos representantes de las autoridades supervisoras europeas, entregó en octubre pasado el informe definitivo de sus trabajos denominado “Análisis de los procedimientos supervisores del Banco de España y recomendaciones de reforma” y que está siendo analizado por la Comisión Ejecutiva del Banco de España y las Autoridades Europeas aunque, al estar pactado entre ambas Instituciones, saldrá adelante sin excesivas modificaciones.

Resumen del informe

En primer lugar, es necesario señalar que el BdeE endurece, hasta límites casi intervencionistas, la supervisión bancaria estableciendo un procedimiento específico para la revisión de la gobernanza de las Entidades con una amplia batería de medidas. Medidas que podríamos agruparlas en tres grandes apartados:

>- El establecimiento de un marco estandarizado para la adaptación de medidas supervisoras en función del perfil de riesgo de las Entidades de Crédito.

Esta es una de las novedades importantes del informe, en adelante la institución “vinculará la supervisión microprudencial y la supervisión macroprudencial” Es decir, hay que vigilar cómo afectan los problemas de la economía en las entidades y a la inversa, para evitar en lo sucesivo casos como la burbuja inmobiliaria.

Otra de las medidas a reseñar que se incluyen en el informe, y que refuerza el carácter intervencionista del mismo, es que se permite “mantener reuniones periódicas con los consejeros y miembros clave de las comisiones delegadas de cada banco y comprobar que han recibido los escritos de recomendaciones y requerimientos y que en las actas del Consejo figuren las opiniones discrepantes.

Incluso el BdeE podrá interferir en la composición de los órganos directivos de los bancos, pudiendo opinar sobre la adecuación profesional de los altos cargos de cada Entidad. Evitando, de este modo, que se vuelvan a dar casos tan lamentables como la composición de los Consejos de algunas de las antiguas cajas de ahorro.

>- El seguimiento continuado “in situ” en las Entidades relevantes.

Así el 60% de la supervisión se dedicará a la inspección tradicional y el resto a “seguimiento financiero y análisis de riesgo””. De esta manera, Todas las carteras de crédito significativas serán inspeccionadas como máximo cada tres años. Alineándose con una de las denuncias de los propios inspectores. También se amplía el número de bancos que tendrán “inspectores empotrados” que pasa de 6 Bancos ( Santander, BBVA, La Caixa, Bankia, Popular y Sabadell) a 16 Entidades “mas significativas”. Y si bien , este sistema tiene el riesgo del llamado “secuestro del inspector” (demasiado tiempo en la misma entidad y, por lo tanto, poder llegar a identificarse con la misma), el propio BdeE ha establecido un procedimiento de rotación de seis años en la misma Entidad y de diez en el mismo departamento, con un periodo posterior de separación obligatoria de cuatro años. Con lo que se hace eco de otra de las quejas formulada por los inspectores y, de otra parte, se intenta evitar la injerencia de las propias Entidades intervenidas.
Y lo mismo ocurre con la figura de los Auditores externos, que tantas polémicas han generado, fijando una rotación periódica de la Firma Auditora. Haciéndose eco de la normativa europea en trámite que también establece dicha rotación. Lo que supondrá, en principio, un duro golpe a las firmas hegemónicas en el sector.

>- La formalización de las actuaciones supervisoras.

Respecto a éste apartado el Informe propone fortalecer el procedimiento de planificación de las actuaciones inspectoras, así como el procedimiento de seguimiento del cumplimiento de los escritos de requerimientos y observaciones.

De tal manera que una vez finalizada la inspección “in situ” los inspectores entreguen a la Entidad un documento resumen de las situaciones observadas que, aunque no sea el documento definitivo ya que éste es el escrito de observaciones y requerimiento de la Comisión Ejecutiva, el objetivo de este texto es_anticipar dichas situaciones para que las acciones de corrección “se acometan sin demora”_. Es decir, para que se cumpla uno de los principios fundamentales del informe y se dé carta de naturaleza a otra de las quejas de los inspectores: La tardanza en la adopción de medidas.

Igualmente, se alinean con los inspectores dando un mayor grado de importancia a las posibles discrepancias incluso en las decisiones de sus superiores jerárquicos.

Conclusiones

Si bien algunos analistas opinan que :“tras la sequía, inundación” o como decíamos al principio “”pasamos con excesiva facilidad del blanco al negro y viceversa””. Lo cierto es que el bancario es un sector estratégico y, por tanto, debe de estar controlado. Son necesarias estrictas normas que eviten el lamentable espectáculo al que hemos asistido en los últimos años, en donde el BdeE fue colaborador necesario de la crisis ocultando las debilidades de las entidades financieras, especialmente las cajas de ahorro, por acción u omisión.

>Pero que nadie crea, tampoco, que estas decisiones son de “motu propio”, son condición “sine qua non” exigidas por Europa para el recate bancario.