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Ibex 35, entre el cielo y los infiernos

Victor Leonardi Blondet

En el artículo Ibex 35, ¿último aviso para subir a bordo? publicado el día 21 de enero hicimos mención a tres probabilidades:

Probabilidad 1: Que directamente visitemos la zona de los 8.900 puntos.

Probabilidad 2: Visitar la parte baja de dicho canal que coincidiría con la parte superior del gap alcista del día 9 de enero que rondaría los 8.490 puntos aproximadamente para iniciar un nuevo impulso alcista.

Probabilidad 3: Una vez cerrado del gap del día 9 de enero irnos directamente al gap alcista del día 2 de enero, específicamente a la parte alta del mismo 8.333 puntos aproximadamente e iniciar el impulso alcista.

Se cumplió a medias la Probabilidad 1, pero mucho cuidado, tenemos diversos indicadores que ya nos advierten de que nos encontramos en una zona que yo la llamaría zona del purgatorio, con esto no quiero decir que el Ibex va a caer, al contrario, seguramente hará alguna pausa para posteriormente reiniciar el camino alcista.

De los indicadores a los que me refiero. Por un lado el VIX. Comienza a darnos señales de que algo lo empuja y tiene menudo gap por cerrar del pasado 2 de enero. El tipo de penas que se padecen son equivalentes a las del infierno, en el sentido que se siente la lejanía de ese Dios, pero no son eternas y purifican porque la persona no está empedernida en una opción por el mal. Por eso el Purgatorio es la purificación final de los elegidos, la última etapa de la santificación.

Por otro lado el Bund. El Zorro es un animal que mata por placer y esperemos no despierte, ni que se le ocurra ir a cerrar la puerta de su madriguera que dejo abierta el pasado 2 de enero. Tal vez se le dé por cerrar ese agujero mientras algunos índices inicien el proceso de corrección y viajen al purgatorio donde muchos pasarán a un estado transitorio de purificación y expiación. Una vez cerrado ese gap, quizás paralelamente y una vez los que han muerto sin pecado mortal pero que han cometido pecados leves no perdonados o graves ya perdonados en vida pero sin satisfacción penitencial de parte del inversor correspondiente, tendrán que purificarse de esas manchas a causa de la pena temporal contraída para poder acceder a la visión beatífica de aquel Dios.