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Las cifras de los paraísos fiscales: el desequilibrado reparto del pastel

Manuel Sánchez Barreiro

Se calcula que alrededor de 21 billones de dólares es la cantidad que se encuentra depositada en los paraísos fiscales. Aunque otras estimaciones la incrementan hasta 32 billones de dólares, es decir, unos 24 billones (con doce ceros) de euros es la cifra escondida que no tributa. Nada más y nada menos que una tercera parte de la riqueza mundial.

En unos años teñidos de austeridad mientras que los gobiernos recortan en gasto público con medidas que, bajo la mejor de las calificaciones, son injustas; las grandes fortunas internacionales están retirando más capital que nunca y escondiéndolo en sus paraísos. Según refleja el último informe de la Tax Justice Network, una organización independiente británica que investiga y emite conclusiones sobre las políticas tributarias globales. Dicho documento también señala que el impacto de la recaudación potencial que se habría recaudado sin los territorios offshore, “sería una cifra lo suficientemente grande como para marcar una diferencia significativa en todas nuestras medidas convencionales de la desigualdad”.

Teniendo en cuenta los fondos depositados en los paraísos fiscales, la conclusión de un anterior informe que afirmaba que “la renta del 20% de los más ricos del mundo es 28,7 veces la del 20% más pobre” se queda corta. En realidad, la diferencia sería aún mayor en un mundo mucho más desequilibrado.

Según las estimaciones, si se acabase con los paraísos fiscales se generarían 189.000 millones de dólares adicionales anuales en recaudación impositiva, lo que contribuiría enormemente a paliar y erradicar la pobreza mundial en unos pocos años. La gran mayor parte de nosotros no somos conscientes de lo que significa para los Estados —tanto desarrollados como empobrecidos— dejar de recaudar esos cientos de miles de millones en una época como la actual en la que los recortes están aumentando la pobreza y la desigualdad social. Al tratarse de datos estimados, resulta muy difícil conocer la cantidad exacta que se está perdiendo. No obstante, si a la cifra más prudente de los 21 billones de dólares no declarados se le aplicase un tipo del 3% —tasa extremadamente prudente— y dichos rendimientos se gravasen al 30%, todo ello generaría unos ingresos fiscales para las arcas públicas de 189.000 millones de dólares cada año. Tomando la estimación más elevada, los 32 billones de dólares escondidos, la recaudación pasaría a ser de 280.000 millones. Una gran cantidad de dinero que sin duda ayudaría a las maltrechas cuentas públicas y permitiría aligerar los recortes sociales.

Según Xavier Harel, investigador y autor de La grande évasion: le vrai scandale des paradis fiscaux, entre un 30% y un 40% de impuestos que deberían recaudar los países en desarrollo se desplazan a paraísos fiscales. No sólo proviene de países como España sino que potencias europeas como Reino Unido o Francia también sufren una notable evasión de impuestos. En Gran Bretaña, se conoce que un total de 466 de las 700 mayores empresas tributaron algo menos de 15 millones de dólares en impuestos por beneficios en 2005 y 2006, mientras las otras 436 no pagaron ni una libra. Por su parte, en Francia se estima que sólo un 1% de las 40 mayores empresas tributan a las arcas galas lo que les corresponde.

Un total de 10 billones de los dólares depositados en paraísos fiscales pertenecen a sólo 92.000 personas, el 0,001% de la población mundial. La élite mundial, el vértice de la pirámide. Según el informe de Tax Justice Network:

Al menos un tercio de toda la riqueza financiera privada, y casi la mitad de toda la riqueza offshore, es ahora propiedad de las 91.000 personas más ricas del mundo: sólo un 0,001% de la población mundial

El informe incluye en este grupo a grandes especuladores inmobiliarios chinos e ingenieros de Silicon Valley. Además de aquellos magnates del petróleo y narcotraficantes que tienen la necesidad imperiosa de ocultar sus beneficios ilícitos.

Los países que para algunos pocos son paraísos fiscales, para la gran mayoría de la población son verdaderos infiernos. En mi opinión, tanto los Estados como las organizaciones internacionales (OCDE, G20, GAFI) deberían tomar decisiones más efectivas en esta materia para combatir la evasión. Resulta vergonzoso mirar para otro lado, hacer políticas que contribuyen al blanqueo (como la famosa amnistía fiscal del Ministro Montoro), rescatar bancos que colaboran con agencias opacas etc.

¿Seremos capaces de erradicar los paraísos fiscales?