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La Unión Europea rescata Chipre: Habemus corralito en Europa

Alberto Fernández Alonso

El Euro Grupo acordó anoche rescatar al sector bancario chipriota por sus problemas de exposición a la crisis de deuda griega, mella que venían soportando desde hace mucho tiempo y que, al fin, ha terminado por llevarles al rescate por parte de la Unión Europea. La cantidad asciende a los 10.000 millones de euros.

Los detalles aún o se conocen en profundidad, pero si algunos puntos que han llamado la atención por marcar una política radicalmente distinta a la practicada en los casos anteriores, como Grecia o Portugal. Éstos son:

Hay que destacar también que desde la Unión Europea se ha instado que diferentes organismos como el FM.I o Rusia, ayuden también en el rescate al país chipriota, para que no sea Europa la que cargue con toda el peso del mismo. Por su parte, la presidenta del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, se ha mostrado de acuerdo con las medidas anunciadas y ha comunicado que propondrá al consejo del organismo internacional, la propuesta de ayuda planteada por la U.E.

La situación nos vuelve a plantear muchos de los dilemas que venimos arrastrando desde el primer rescate griego. La pésima actuación de las autoridades europeas para con Grecia, a la cual deberían haber dejado quebrar, ha propiciado una bola de nieve que poco a poco, a medida que se vaya confirmando que el país heleno no podrá hacer frente a las deudas sin una quita sustancial de las mismas, que se llevará por delante alguna economía más.

Además, me asombra y deja perplejo la desfachatez y la cara dura de la U.E, y sus representantes a la hora realizar ciertos comentarios. Por ejemplo, el realizado por el presidente del Eurogrupo Jeroen Dijsselbloem, a la hora de analizar la especificad del caso chipriota y la obligada participación de los ciudadanos en el rescate, como si en los demás casos, el dinero prestado a Grecia, Portugal, Irlanda o España no viniese de los bolsillos de todos los europeos vía impuestos.

A ello hay que sumar el robo por la fuerza, disfrazado de legal como un impuesto, del dinero que los ciudadanos, tanto residentes como no, tienen en los diferentes bancos chipriotas. Una vez más, en vez de defender a los depositantes, se salva a las entidades, cuya mala gestión de sus riesgos, ven solventada sin que sufran ninguna consecuencia seria. Una vez más, la realidad se muestra prolija a la hora de dar ejemplos sobre el peligro que supone un sistema bancario con reserva fraccionaria, que detalladamente hemos analizado en Capitalibre en dos artículos (I y II).

Impresiona además la facilidad con la que las autoridades europeas acaban con los derechos y garantías de los ciudadanos europeos, ya que se anula, al menos para el caso de Chipre, la garantía que supone anular el Fondo de Garantía de Depósitos, que supuestamente cubre a los clientes de entidades bancarias de la Unión Europea con un colchón de hasta 100.000 euros por entidad.

Ese nuevo impuesto, una máscara para evitar hablar directamente de “corralito”, que lo es, porque los chipriotas no podrán retirar su dinero, es además, un atentado contra la libertad y la dignidad de clientes, pues además de impedir que un depositante mueva su dinero con plena libertad de acción, roba una parte del mismo. Comprobamos una vez más como la Unión Europea se erige como un enemigo de la libertad individual.

¡Bendita fatal arrogancia y pobre camino de servidumbre al cual estamos abocados todos!