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El término emprendedor: ¿sabemos lo que significa realmente?

Jose Luis Villar Fornos

Es evidente que España siempre ha sido un país de grandes empresarios y que empezaron desde cero. Tanto los ya fallecidos – Eduardo Barreiros, Pepín Fernández, Ramón Areces, etc. – como los que aún desarrollan una incesante actividad – Juan Roig, Amancio Ortega y otros muchos – y junto a ellos un gran número de pequeños empresarios y autónomos que luchan día a día por mantener su empresa o su comercio y los puestos de trabajo que dependen de ellos.

Tampoco podemos olvidar que, según datos oficiales, son todos ellos, los pequeños empresarios y los autónomos, los que mantienen el 99% del tejido empresarial y más del 80% del empleo de nuestro país. Pero ¿qué ocurre cuando a alguno de ellos se les menciona la palabra “emprendedor”? Por mi experiencia profesional de años puedo asegurar que más del 90% te contesta que,

eso es cosa de los políticos, bastante tengo con sacar adelante el negocio con la que está cayendo, avanzar e innovar lo intentamos todos, pero yo soy empresario que es más que emprendedor.

Entonces debemos de plantearnos la pregunta del millón ¿cómo nace y qué significa el concepto emprendedor?

Tengo que reconocer, y es opinión propia, que cuando a los políticos se les cae de la boca un determinado concepto y los medios de comunicación nos machacan con lo mismo, yo ya me sitúo en guardia y empiezo a preguntarme qué es lo que pretenden. Y a la primera conclusión que llego es que simplemente se trata de un maquillaje de modernidad a la palabra autónomo y empresario que para muchos suena arcaico, a tienda de comestibles o a taller mecánico.

Entonces, ¿por qué tanto interés de los políticos para que todos nos hagamos emprendedores? Es evidente que, administrativamente hablando, para ser emprendedor, en un principio, hay que darse de alta como autónomo. Nadie va a la TGSS -Tesorería General de la Seguridad Social- a darse de alta como emprendedor porque ese concepto legalmente, por ahora, no existe. Primera conclusión, por lo tanto, quien se proponga ser emprendedor debe causar baja en las cifras de desempleo. Un parado menos, medalla para los políticos.

Pero, no hay que olvidar que en un país en donde, según las encuestas de las últimas décadas, entre la juventud la aspiración máxima de todo español era ser funcionario y que las cifras de desempleo se han nutrido en estos últimos años de trabajadores de más de cuarenta años que, bien por el cierre de la Empresa o bien por un simple ERE, se han encontrado sin trabajo y acostumbrados a trabajar siempre como asalariados, de verdad, ¿vale todo el mundo para ser emprendedor?

Lo más lógico es pensar que si todos caemos en la trampa, y teniendo en cuenta que tomada la decisión no hay marcha atrás en un alto porcentaje de casos, en muy breve plazo de tiempo nos encontraremos un problema aún mas grave, los políticos habrán seguido maquillando las cifras del desempleo, pero miles de autónomos/emprendedores habrán arriesgado el cobro del paro mediante el pago único e incluso su patrimonio personal, y los políticos que vengan después dirán que ese no es su problema o, peor aún, prometerán medidas y más medidas, pero sin efectividad alguna, no vaya a ser que vuelvan a crecer las cifras del paro y aparezcan ellos como los culpables.

Es evidente que hoy en día, y sobre todo con la aparición de las nuevas tecnologías, existe un fuerte desarrollo de nuevos modelos y nuevas ideas, que son fundamentales en el desarrollo de nuestro país, y que, generalmente, se centran en el negocio on-line, pero todavía hay mucho que desarrollar en esta materia, y debemos hacerlo no hay duda, aunque todavía, bien por su formato, bien por su reciente incorporación, no generan los suficientes puestos de trabajo para solucionar el problema. No podemos crear un Silicon Valley de la noche a la mañana. Y aquí entraría perfectamente el concepto de emprendedor. En el desarrollo de todas estas nuevas formas de empresa, que van a ser el verdadero futuro nuestro.

Pero nuestra situación va mas allá, lo que se necesita es proteger a pequeños empresarios y autónomos que diariamente mantienen con su esfuerzo miles de puestos de trabajo, ayudarles, darles medios para que esta empresa tradicional conjugado con los emprendedores de verdad, puedan absorber esta sangría del desempleo.

En conclusión, por una vez estoy al 100% con el secretario General de CC.OO., Fernández-Toxo, cuando en el último Congreso del Sindicato le señaló a la Ministra de Trabajo, Fátima Báñez, allí presente que

Este país necesita, en estos momentos, menos embaucar con la palabra emprendedor y más trabajo asalariado.

Excepcionalmente y por una vez, lo único que he hecho es exponer mi opinión personal. De todos modos, como siempre, vosotros teneis la última palabra.