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El debate hipotecario: cuando las medio verdades se convierten en mentiras absolutas

Jose Luis Villar Fornos

Quizá sea porque, como dice el gran Carlos Herrera, hoy todavía no me he tomado mi dosis diaria de progresía o porque estoy escribiendo este artículo en tierras de Porcuna, pueblo jienense, ibero y romano por excelencia, cuna de María Bellido y otros grandes guerrilleros de la independencia, e impregnado de su historia, me siento con ganas de batallar.

Decía Martin Luther King – Gracias Juan Bautista, profesor y maestro, por tu magnifica aportación – que:

No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética. Lo que más me preocupa es el silencio de los buenos.

Pues bien, yo que me considero dentro del grupo de los buenos, o como se decía en la época de la transición española, que aunque algunos no lo creáis existió, de la “mayoría silenciosa”, y a la vista de los últimos acontecimientos, me siento en la obligación moral de romper ese silencio.

No penséis que, a pesar de mi experiencia de casi treinta años en el sector hipotecario, o quizá por eso, voy a hacer una disertación farragosa y extremadamente técnica del asunto. Lo que quiero es señalar mi opinión sobre todo lo que se ha dicho y escrito, en estos últimos días.

En primer lugar, el Tribunal Europeo dicta el 14 de marzo, ya muy avanzado el día, la ya conocida por todos, sentencia del caso Aziz. Como profesional de la materia, el mismo día 15 me pongo a leer y analizar la sentencia. Pero mi asombro, después de una toda mañana dedicada a la misma, es ver los titulares de la prensa tales como “el tribunal europeo declara ilegales los desahucios” o “el tribunal europeo declara ilegal el sistema hipotecario español” y lo primero que hago es pensar: “Me he confundido de sentencia” y acudo a consultar al dictamen de los expertos – Consejo General de la Abogacía, Colegio de Registradores, la revista profesional “Hay Derecho”, etc.- y no, no me he confundido de sentencia, es más, en líneas generales coinciden con mi análisis, simplemente detecta un fallo en el procedimiento y pasa de puntillas sobre el tema de las clausulas abusivas. Y para colmo, aparece el “indocumentado” de turno intoxicando las tertulias televisivas soltando proclamas como si con esa lectura sectaria de la Sentencia se arreglaran todos nuestros males.

Y como lo mismo ocurrió con la resolución del Tribunal Supremo, llevo días preguntándome el porqué de tantas verdades a medias. Y más en un sistema hipotecario como el español plenamente garantista, y más que lo podría ser si en el 2007 el Gobierno Zapatero, para ayudar a las grandes Constructoras y Bancos, no hubiera suprimido competencias a los verdaderos expertos en la materia como son los Registradores de la Propiedad.

Lógicamente, he llegado a una conclusión. Quizá no sea la real, pero es mi conclusión. En algunos casos, por querer llegar enseguida a la noticia, verdaderos ignorantes han escrito sobre el tema – Hace tiempo me comentaba un profesor universitario como estamos creando una sociedad de verdaderos “igno-arrogantes” – y en otros, por meros intereses sectarios, demagogicos y partidistas, se está creando en el ciudadano medio una verdadera situación de confusión, y, lo que es peor, alentando a que movimientos, que en un principio nacieron con un buen fin, se vean hoy en día dirigidos a una espiral de comportamientos, cuando menos totalitarios.

Y debo añadir que todos los que, de algún modo, escribimos en cualquier medio, seamos periodistas o no, como es mi caso, tenemos una obligación moral con nuestros posibles lectores. Manifestaciones como las que están realizando algunos medios sobre éste tema tan sensible socialmente no conducen mas que a la confusión y a la demagogia.

Y ya decía Aristoteles al analizar los sistemas políticos que

la Demagogia es la degeneración absoluta de la Democracia

Es más, con la demagogia sólo podemos llegar a sistemas totalitarios y anti-democráticos.

En conclusión, Mucho cuidado con lo que decimos y escribimos en temas tan técnicos y socialmente sensibles como éste, por que es mucho lo que nos estamos jugando en el envite.