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La Unión Europea avanza para luchar contra el fraude fiscal

Cristian Varela

Los ministros de economía de España, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia y Polonia han aunado fuerzas para presionar al resto de países que se oponen a la lucha contra el secreto bancario y el fraude fiscal. Suiza y Austria son los países que rechazan las presiones y propuestas de la UE y no pretenden luchar contra el fraude fiscal en un futuro.

El secreto bancario es un principio legal por el cual los bancos están en su derecho de no revelar cierta información bancaria sobre sus clientes a las autoridades públicas. En 1934 se introdujo en Suiza la ley de secreto bancario, siendo el primer país en crear dicha ley. Desde entonces, Suiza se ha mostrado totalmente en contra de de relajar el secreto bancario, pues gracias su economía representa ser uno de los países más estables de toda la UE.

Y así lo muestran los representantes helvéticos. El presidente de Confederación Helvética, Ueli Maurer, cree que “el secreto bancario y el secreto médico están en un mismo nivel” y por lo tanto “se debe respetar el ámbito privado”. La ministra suiza de Finanzas, Eveline Widmer-Schlumpf, asegura que “Suiza seguirá aplicando la norma internacional que es el intercambio de informaciones a la demanda y no el intercambio automático” que es el modelo que proponen los ministros de economía de los países más poderosos de la UE para lograr reducir el secreto bancario y el fraude fiscal. Y concluye, la ministra suiza, que “el intercambio automático de informaciones no está listo para imponerse mientras las plazas financieras de América y Asia rechazan dicho modelo”, aunque alega que “podemos imaginar la coexistencia de varios estándares”.

Después de Suiza, otro país destacado en la UE como ‘top’ de fuga de capitales y evasor fiscal es Luxemburgo. No obstante, Luxemburgo, a pesar de albergar más de 200 bancos –los cuales 30 de ellos son los más importantes del mundo- ha decidido relajar el secreto bancario para 2015, como propone la UE.

El ministro galo de Finanzas, Pierre Moscovici, asegura que el escenario que plantean estos seis países es abrir nuevos frentes a un “modelo caduco en el secreto bancario en todos los países”, y avisa “incluyendo Austria”; cuyo país se opone también a dichas propuestas. La ministra austríaca de Finanzas, María Fekter, considera que “la eliminación del secreto bancario supone una intromisión masiva en la privacidad”. Fekter considera que “no es una medida necesaria porque Austria ya aplica una retención del 35% en las cuentas de los ciudadanos” y concluye que “luchará por el secreto bancario del país ya que se lo debo a los austriacos”.

Por parte de Reino Unido, el ministro de Finanzas George Osborne, ha dado un discurso más enfocado al ciudadano, pues considera que “mientras pedimos a los ciudadanos asumir decisiones difíciles es injusto que la gente evada impuestos”.

Ante una decisión de la UE de luchar contra el secreto bancario y el fraude fiscal, el ministro de economía español, Luis de Guindos se postula de igual forma al resto de ministros ya que cree que “la voluntad del Gobierno es luchar contra el fraude fiscal” y éste “sea atacado por parte la Unión Europea”.

¿Y las grandes empresas?

Según Ipyme, el 99,9% de empresas que existen en España, son pymes. A pesar de representar este contundente porcentaje respecto a las grandes empresas (0,1%) las pymes parecen estar al margen del panorama económico en España ya que es de los países que menos ayudas destinan, a diferencia de la política europea.

A pesar de estos datos, la lucha contra el fraude fiscal entre pymes siempre ha prevalecido a las grandes empresas; cuando el motor capital más potente siempre han sido las grandes empresas. Las cuales a través de su ingeniería financiera, ha combatido como ha querido el sistema tributario de su país para albergar el capital en paraísos fiscales y así obtener mayor rentabilidad. No obstante, la capacidad de puestos de trabajo que alberga una gran empresa y su margen de presión de cara al Gobierno siempre ha sido mayor que una simple pequeña y mediana empresa. Así mismo, con estas medidas se espera también que gigantes capitales como Google o Apple no hagan ‘oídos sordos’ ante la fiscalidad española o europea.