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Cómo empezar a invertir en Bolsa (IV)

Carlos Prado Conde

El control del riesgo es la pieza fundamental para tener éxito, no sólo en la Bolsa, sino en cualquier ámbito de la economía. Una falta de atención al riesgo asumido y podemos recibir un zarpazo que nos deje malheridos. Nuestra misión es mantener el riesgo a raya en todo momento.

Ahora os trataré de explicar una serie de reglas básicas para mantener el riesgo asumido bajo control.

Tener siempre puesto un stop loss

Esta es la regla número uno de la gestión del riesgo. Es lo que jamás nos puede faltar, pase lo que pase.

Siempre que abramos una operación lo haremos de este modo:

Tendremos un plan antes de entrar, de modo que sabremos a qué precio queremos entrar y a qué precio querremos salir, tanto si nos van bien las cosas como si se tuercen.

Esto significa que daremos tres órdenes a nuestro broker:

Es posible que el broker no nos deje poner las órdenes de stop loss y de salida de beneficios hasta que se haya ejecutado la de entrada. Llueve o truene, siempre que haya dinero en juego en el mercado tiene que haber una orden de salida de emergencia, que es el stop loss. Es posible que tras abrir nuestra operación el precio se mueva en el sentido opuesto al deseado, hasta alcanzar nuestro stop loss y dejarnos fuera de juego. En ese caso, a pesar del fastidio de la pérdida, ha sucedido lo mejor que podía pasar. Nos hemos equivocado, pero tan solo hemos sufrido una pérdida moderada, controlada y conocida de antemano.

Ajustar el stop loss inicial

El stop loss tiene el beneficio de controlar nuestras pérdidas cuando nos equivocamos. Pero también resulta muy útil cuando acertamos con el movimiento del precio. Es posible que el movimiento del precio se mueva a nuestro favor. En ese caso estaremos ganando dinero virtual y ceñir el stop loss, acercándolo al precio, nos permitirá proteger parte de nuestro beneficios.

Así pues, es muy buena idea ajustar el stop loss hasta el punto de entrada en cuanto el precio se mueve a nuestro favor, de modo que si éste se da la vuelta, no habremos perdido nada (salvo las comisiones, si es que no las protegemos al ceñir el stop).

Si ciñiésemos en exceso o demasiado pronto el stop, probablemente las oscilaciones naturales del precio, nos dejasen fuera de la posición al alcanzar nuestro stop loss.

Si esperásemos demasiado a ceñirlo, estaríamos exponiendo innecesariamente nuestro capital al riesgo de que el precio se dé la vuelta y perdamos las ganancias virtuales.

Riesgo máximo asumido en cualquier instante del 2%

Cuando estás colocando un stop loss no estás arriesgando todo el dinero que pones encima de la mesa.

Un ejemplo muy práctico es el siguiente:

Si has comprado 100 acciones de una compañía X a 11€ y has colocado tu stop loss en 10.50€, aunque tienes que entregar 1100€ a tu broker para comprar las acciones, sólo estás arriesgando 50€ en total:

(11€-10.50€) x 100 acciones = 50€

El riesgo asumido es de 50€, pues si te sale mal solo habrás perdido esa cantidad.

Esta regla de no superar el 2% de riesgo en ningún momento te ayudará a soportar malas rachas sin quedarte fuera de combate para siempre.

Hay que ser consciente de que el control del riesgo es la única oportunidad de sobrevivir en este mundo. La regla que acabo de mencionar tiene que ser la piedra angular de tu gestión del capital.

Cómo calcular el tamaño de tu posición

Dimensionar tu posición significa cuántas acciones vas a comprar o a vender. Hay que tener en cuenta dos cosas:

Debes fijar una cantidad máxima de pérdida, de la cual no podrás pasar. En otras palabras, el riesgo total que soportarás será esa cantidad máxima de pérdida la cual no podrás sobrepasar. De este modo, si la operación sale mal, tu cuenta no saldrá muy dañada.

Ahora vamos a mirar el riesgo asumido por acción, que es la distancia que hay desde tu precio de entrada en la operación hasta el stop loss.

Por lo tanto, el tamaño máximo de la posición será el resultado de dividir el riesgo total entre el riesgo por acción.

Vamos a ver un ejemplo para aclarar lo explicado.

Ejemplo

Queremos comprar acciones de una compañía X a 6.30€, con stop loss en 6.10€. Tu cuenta es de 5000€ y ésta será la única operación para abrir. No se tolerarán pérdidas de más de 100€, que es el 2% de tu cuenta (2% 5000€ = 100€).

Riesgo total: 100€

Riesgo por acción: 6.30€-6.10€ = 0.20€

Tamaño máximo de la posición: 100€/0.20€ = 500 acciones

Por lo tanto, si compras 500 acciones de la compañía X en las condiciones anteriores, sabrás que como mucho perderás 100€.

Cómo adecuar el riesgo al éxito

Una forma muy sensata de controlar el riesgo es la de acelerar cuando va bien y frenar un poco cuando va mal. Si ves que no estás afortunado o que en el mercado no se dan las mejores condiciones, lo mejor que puedes hacer es reducir tu exposición al riesgo. El 2% de riesgo máximo asumido lo puedes bajar perfectamente al 1%.

Pequeños cortes de poca importancia pueden llegar a desangrarnos si son muchos y frecuentes. Lo mejor que puedes hacer es alejarte de los mercados durante unas semanas para volver con fuerzas renovadas y con mayor claridad de ideas.

Si, por el contrario, vas acumulando buenos resultados, será un buen momento para aumentar un poco más tus posiciones (respetando siempre el tope del 2%) e ir acostumbrándote a pérdidas un poco mayores y a ganancias también un poco mayores.

Ya sabéis, ya sea para invertir en Bolsa o para cualquier otra tarea de la vida, controlando el riesgo es la manera más clara de llegar al éxito.