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Porsche acelera en Asia y EEUU pese a la crisis económica

Juan Antonio Ferre

La lujosa marca de deportivos dispara sus ventas un 21,1% en el primer trimestre 2013 con respecto al mismo periodo del año pasado. Logrando un total de 37.009 unidades, siendo la base de este crecimiento el tirón en EEUU y el continente emergente asiático. En parte gracias a la reciente y completa absorción e integración con el Grupo Volkswagen.

La marca de Stuttgart es el fabricante más rentable del mundo con los márgenes más altos de todo el parking, un total de 17.000 euros por vehículo vendido, un total del 17,6% de beneficios antes de impuestos. En el extremo contrario nos encontramos con Opel (General Motor Europe) y Ford, con unas pérdidas por cada coche vendido de 834 y 967 euros respectivamente.

En ventas distribuidas globalmente:

Impresionantes resultados, y más teniendo en cuenta que se trata de un deportivo de lujo en un momento de crisis global. Pero, a parte de estos resultados, lo que resulta curioso es la separación y la unión de dos marcas emblemáticas, Volkswagen y Porsche.

Historia de una fusión

La curiosa historia de la relación entre Volkswagen y Porsche llegó a su fin tras culminar la fusión el pasado verano. Buceando en su historia. Ferdinand Porsche, el creador del legendario Escarabajo –en el 1938–, fue el padre ideológico de ambas marcas. La separación y creación de ambas marcas fue realizada por sus dos hijos, Ferry –creador de Porsche– y Louise, madre de Ferdinand Piëch –creador de Volkswagen–. Ya podemos imaginar la historia de amor-odio entre ambas empresas, de las cuales ambas poseían participaciones accionariales de las dos compañías. El primer intento de adquisición fue por parte de Porsche, intentando adquirir a una empresa 15 veces mayor, en el 2008.

Pues a finales del 2009, la empresa de Stuttgart había adquirido el 51% de Volkswagen pero a costa de llegar a una situación crítica con una deuda de 9.000 millones de euros. Tras lo cual, Volkswagen tuvo que salir a su rescate, ya que esta disponía de una liquidez superior a 10.000 millones. De forma que con una circunstancias y otras, se trabajó en un plan para la integración de Porsche –manteniendo su autonomía– dentro del grupo Volkswagen. Creando una nueva estructura.

Ingeniería financiera para evitar impuestos

Ya se preveía el pago de una fuerte carga de impuestos, si la fusión se concretaba antes del 2014. ¿Cómo evitar estos impuestos — del orden de 1.500 millones de euros–? Pues simplemente, mediante un resquicio en la legislación alemana. Volkswagen pagó 4.460 millones de euros y una acción. De esta manera, la operación de fusión pasa a ser una operación de reestructuración, sin carga de impuestos. Mediante este movimiento, la “reestructuración” se realizó 2 años antes de lo previsto, mediante la adquisición del 50,1% restante de Porsche. Por lo que parece, como ya comentamos hace unos días por la baja declaración de impuestos por parte de Apple y Google, las grandes compañías han normalizado la ingeniería financiera para maximizar los impuestos en un comportamiento cuestionable moralmente aunque, eso sí, dentro de la legalalidad.