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Japón, el singular caso de la tercera economía del mundo

Carlos Prado Conde

¿Puede ser Japón el país del futuro una vez más? En un sentido amplio, seguramente no, aunque solo sea por la demografía: los japoneses combinan una tasa de nacimiento baja con una profunda aversión cultural a la inmigración, de modo que el papel futuro de Japón se verá muy limitado por la escasez de japoneses.

Pero algo muy extraño está sucediendo en el frente macroeconómico a corto y medio plazo. En tiempos en los que las políticas de austeridad han gobernado, el miedo a los déficits ha impulsado un endurecimiento fiscal, al tiempo que la política monetaria se ha quedado muy por debajo de la clase de medidas drásticas que cambian las expectativas y que el análisis teórico indica que son esenciales para una economía que trata de coger impulso.

Sin embargo, hay un país que está rompiendo con la ortodoxia. Ese país es Japón. El Gobierno japonés ha aprobado numerosas medidas de estímulo como parte de un plan agresivo por parte del primer ministro Shinzo Abe para impulsar el crecimiento y para revivir a la tercera mayor economía mundial. Uno de los objetivos que se marcó el Banco Central de Japón es detener la deflación inyectando más dinero a la economía, lo cual, es esencial para animar a las empresas a invertir y a los consumidores a gastar.

Japón siempre se ha puesto como ejemplo de ser un país con una deuda muy alta, y la catástrofe de su deuda siempre se esperaba desde hace años. Pero la verdad es que no llegó.

Volviendo a los datos de este año, la economía de Japón se expandió más de lo esperado entre enero y marzo, creciendo a su ritmo más rápido en un año gracias a un sólido consumo privado y a un aumento de las exportaciones generado por el agresivo estímulo monetario.

El PIB creció un 0.9% en el primer trimestre, frente a la estimación de un avance del 0.7%. Creció a una tasa anualizada del 3.5%, superando la tasa del 2.5% en Estados Unidos para el mismo trimestre.

Los avances del primer trimestre reflejan principalmente los efectos psicológicos de las mejores expectativas detrás de la creciente demanda interna. Es de esperar que el aumento de la demanda interna y los ingresos por exportaciones con los que se espera sacar a la economía de dos décadas de estancamiento se materialicen en el futuro.

Como dijo Hiroaki Muto, economista de Sumitomo Mitsui Asset Management Co. en Tokio:

“El consumo personal fue realmente sólido y las exportaciones tuvieron un desempeño mejor al esperado. Las ganancias de las acciones y las expectativas de mayores salarios están impulsando al consumo ahora”.

El consumo privado, que corresponde a cerca de un 60% de la economía, creció un 0.9% en línea con las expectativas, en su segundo trimestre consecutivo de expansión, reflejando el mejor ánimo de los consumidores respaldado en parte por el auge del mercado bursátil.

Las exportaciones superaron las expectativas, ayudadas por el descenso del yen a mínimos de cuatro años y medio frente al dólar, realizando una contribución neta de un 0.4% al PIB, a pesar de los mayores costos de las importaciones generados por la debilidad de la moneda.

El plan del Banco de Japón de duplicar sus tenencias de bonos del Gobierno ha mejorado el ánimo de los consumidores y las empresas. Aún cuando no está claro si las propuestas económicas de Abe traerán de regreso el crecimiento sólido sostenido que ha evadido a Japón durante las últimas dos décadas, la economía conserverá su impulso, ayudada por la inversión pública, un yen débil y la recuperación en Estados Unidos.

Exportaciones para aumentar el crecimiento

Dentro de la estrategia de crecimiento de Japón para poner fin a dos décadas de deflación y para generar un crecimiento económico sostenible hay dos puntos que se quieren potenciar. Uno será triplicar las exportaciones en infraestructura y otro será duplicar las exportaciones agrícolas al 2020, así como también impulsar la inversión privada. El Gobierno establecerá una meta para la inversión del sector privado doméstico de 70 billones de yenes (687,000 millones de dólares) anuales.

Este plan de crecimiento también incluye un rol significativo para el Gobierno en la generación de inversiones e innovación en sectores clave. El estímulo fiscal y monetario ya generó en el primer trimestre el crecimiento económico más veloz de Japón en un año, pero las inversiones corporativas aún no han repuntado.

El Gobierno implementaría ampliamente una estrategia de crecimiento, comenzando por hacer que sea más fácil invertir. Y como afirmó el primer ministro Abe:

“Me gustaría que ustedes, ejecutivos de negocios, pasen los frutos de esto a los trabajadores en forma de empleos y compensación”.

Al Gobierno de Abe le preocupa que, mientras los precios de las acciones suban y el valor del yen baja (elevando las ganancias de las empresas), los hogares japoneses aún no han visto los beneficios a través de mayores salarios, pese a que los precios están comenzando a subir.

Ejemplo de nacionalismo, no de heroicidad económica

Abe, que asumió su mandato en diciembre, ha dicho que quiere dar a conocer la estrategia de crecimiento antes de una cumbre del G-8 del 17 y 18 de junio en el norte de Irlanda.

Eso también tendría lugar antes de unas elecciones de la Cámara Alta japonesa de julio que su partido necesita ganar para fortalecer su control del poder y establecer el escenario para un Gobierno de largo plazo.

Según proclamó el primer ministro Abe durante la presentación del plan:

“Esta es una era en la que no puedes sobrevivir a la dura competencia a menos que seas el número 1 a nivel global, nuestro Gobierno hará más fácil para las empresas invertir a la escala necesaria para competir con rivales externos”.

El primer ministro observó que la economía de Japón está comenzando a mostrar señales de recuperación, por lo que reiteró su promesa de liberar a la economía de una deflación prolongada y de pérdida de confianza.

El primer ministro japonés también dijo que la estrategia de crecimiento apuntará a aumentar el número anual de visitantes extranjeros a Japón a 20 millones, desde cerca de 8 millones en la actualidad, y a triplicar las ventas al extranjero de contenido “japonés atractivo”, como dibujos animados, en cinco años. Desde mi opinión las medidas a tomar no se corresponden con la idea que uno tiene de un héroe económico; sino más bien con la idea que uno tiene de un nacionalista. Es un hombre al que la política económica le interesa más bien poco. Sería una amarga ironía que un tipo bastante malo, acabe haciendo lo correcto desde el punto de vista económico, mientras que todos los buenos fracasan porque están decididos a ser buenos.

Abriendo el debate, ¿cómo creéis que afectarán estas medidas al resto de países?, ¿creéis que esta liquidez que posee Japón lo está convirtiendo en el principal tenedor de deuda pública española y gracias a ello la prima de riesgo bajó considerablemente? Siguiendo con lo relativo a una guerra de divisas, ¿cómo está afectando la devaluación del yen y el abaratamiento de otras divisas respecto al euro, haciendo que éste esté tan caro? ¿Está afectando esta guerra de divisas a la recuperación de la zona euro, debido a la ortodoxia seguida por el BCE? Todos los Bancos Centrales se mueven para aumentar la competitividad de sus economías, ¿debe romper el BCE esta ortodoxia que sigue a ultranza y buscar nuevas medidas que estimulen su economía?