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Suprimir los billetes de 500 euros, ¿por y para qué serviría?

Matthias Pfeiffer

Yo nunca he visto un billete de quinientos euros. Tampoco los llevaría conmigo para comprar en el supermercado ni suelo comprar en tiendas de ropa de lujo sino más en las numerosas tiendas que pertenecen a una compañía multinacional situada en A Coruña, dónde los billetes morados no me hacen falta. Mi último traje me lo compré en la Ciudad de México y lo pagué con tarjeta de crédito, igual como lo haría en Europa. Por cierto, ahí el billete con más valor es el de 1000 pesos (unos 60 euros).

El diario alemán “Die Welt” ha publicado recientemente que hay casi 600 millones de ejemplares en circulación. Son en total casi 300.000.000.000 de euros (300 mil millones). Eso es como un cuarto del PIB español de un año. Pero si nosotros, la gente ordinaria no tenemos estos billetes porque no nos hacen falta, ¿quién los tiene?

La respuesta tampoco es tan difícil. Grandes compras como por ejemplo viviendas se suelen pagar parte en efectivo y así la agencia inmobiliaria (qué paga por parte en efectivo a la constructora) puede declarar menos en hacienda y efectuar otros negocios o inversiones con dinero negro. Los billetes también ayudan a guardar esté dinero ilegítimo.

La verdad es que en tiempos dónde el pago electrónico está tan elaborado, no hacen falta billetes de grandes cantidades. Sólo hacen falta cuando quieres hacer un negocio sin dejar huellas.

La abolición de billetes de quinientos euros (y quizás también de doscientos euros), no provocaría ninguna limitación para el uso diario. Las consecuencias serían más bien para el sector informal porque va a ser más difícil de efectuar negocios grandes en efectivo.

El diario Expansión argumenta que una quita debilitaría el euro y así se crearían impulsos para la economía. Pero eso depende más dónde circulan los billetes. Si la mayoría está en la zona euro, entonces el efecto a la tasa de cambio sería menor porque no se cambiaría los billetes por monedas extranjeras. No es un argumento fuerte porque no se puede decir exactamente como van a reaccionar los agentes.

Últimamente Luis Guindos ha apoyado que se suprime los billetes aunque los políticos no tienen ningún poder en decidir sobre la abolición. Sólo el banco central europeo puede quitar los billetes de la circulación. Por eso los políticos no deberían poner presión hacía el banco central. El banco central actúa independientemente y no puede reaccionar a exigencias de la política porque pondría en peligro su integridad.

No obstante, recién han llegado buenas señales desde Frankfurt. Según el vicepresidente Vitor Constancio el banco central está abierto a pensárselo, que en el idioma de la institución ya es mucho. El otoño pasado, Mario Draghi aún descartó la abolición. Draghi justificó que la existencia de los billetes fortalecían el euro. Pero el euro es tan importante mundialmente que no dependerá de esto. Además la divisa de reserva más importante del mundo, el dólar estadounidense, sólo se emite hasta los cien dólares y tampoco sufre.