Actualidad, Mercado Laboral »

Los contratos de colaboración social, luces y sombras

Ximo Estrelles

Por toda Europa salen cada día nuevas iniciativas y propuestas para mejorar el empleo. En España, los contratos de colaboración social han vuelto a ponerse de moda con la actual crisis económica, aunque realmente está formula de crecimiento de empleo tiene más de 30 años de historia. Las administraciones públicas, especialmente los ayuntamientos, vuelven a solicitar a las oficinas de empleo profesionales con derecho a prestación para cubrir necesidades en sus distintos departamentos, lo que asegura trabajadores a la carta, con experiencia y un bajo coste, pero, ¿qué son los contratos de colaboración social?

Debemos saber que realmente no son contratos laborales, sino contratos administrativos de naturaleza especial, donde el trabajador, que seguirá siendo desempleado y agotando su prestación, no tendrá vinculación contractual alguna con la corporación local, aunque si deberá cumplir con su horario laboral como si lo fuera. Esta especial relación administrativa va más allá, pues el trabajador sin contrato laboral, no cotizará por los días trabajados ni para su jubilación, por lo que tampoco acumulará nuevos derechos de prestación. La ventaja, mantenerse activo en relación con el mercado laboral, ampliando la experiencia profesional y cobrando un complemento salarial por parte de la administración xon la que suscriba la colaboración hasta alcanzar el salario mínimo profesional o la base reguladora de su último trabajo. El objetivo final siempre es mejorar sus posibilidades de inserción.

La duración de la colaboración social dependerá del tiempo de prestación al que tenga derecho el trabajador, sea por desempleo o cualquiera de los subsidios existentes. En el caso de la prestación por desempleo, estaremos hablando de una duración máxima de dos años, mientras que en el caso del subsidio para mayores de 55 años, puede prolongarse hasta la edad de jubilación. La colaboración social suele revisarse y prorrogar cada seis meses, comunicándose el interés por continuar esta relación laboral a la oficina de empleo.

Finalizada la colaboración social, el trabajador dejará de cobrar su prestación, de acudir a su puesto de trabajo a realizar la jornada laboral y de percibir el complemento salarial. Son muchos los desempleados que reciben la llamada de una administración pública solicitando su incorporación en calidad de colaboradores sociales, con la imposibilidad de renunciar al ofrecimiento ante la amenaza de ser penalizados con la pérdida de su prestación. No obstante los contratos de colaboración social pueden suponer también una oportunidad laboral, sumando experiencia en el ámbito de las administraciones públicas, conociendo su funcionamiento, vías de acceso y posibilidades, al tiempo de percibir un suplemento económico.

Si has sido objeto de un contrato de colaboración social déjanos tu opinión sobre está relación laboral con luces y sombras.