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El modelo de “minijobs” en Alemania, ¿trasladable a España?

Francisco Rodríguez

El modelo del “minijob” lo implantó en Alemania el ex-canciller Gerhard Schröder en el año 2003 como una de las medidas de la llamada “Agenda 2010” para luchar contra la crisis económica que tenía el país en aquél momento.

Éstos no son sino contratos a tiempo parcial con una duración máxima de 15 horas semanales y un salario de 400 euros netos al mes. En esta modalidad de contratación el trabajador no paga nada de impuestos, sino que es el empresario el que paga un 2% a Hacienda y un 28% a la Seguridad Social (15% al fondo de pensiones y 13% al seguro de enfermedad). Es decir, que cada puesto de trabajo le cuesta al empresario 120 euros en impuestos y cotizaciones.

Este tipo de contrato es, aproximadamente, el 25% del total de los que existen en Alemania. Aunque la cifra es bastante alta no hay que dejarse llevar por las apariencias, pues no es oro todo lo que reluce, y estamos sencillamente ante un trabajo precario.

Debido a que lo que gana el trabajador no es suficiente para vivir, éste no tiene más remedio que acudir a la ayuda social. Y es justamente en este punto donde este tipo de trabajo tiene parte de su éxito, ya que, al no existir en Alemania un salario mínimo, aquellas personas que ganen por debajo de 8,5 euros por hora pueden pedir una ayuda social para completar su salario. La cantidad anual que el Estado destina a este tipo de ayudas asciende a 1.500 millones de euros, según Der Spiegel.

Éstos miniempleos son más frecuentes en sectores como el comercio y la hostelería, en donde los empresarios requieren de una mayor flexibilidad a la hora de contratar, por lo que prefieren cubrir la plantilla con varios de estos empleos, lo que a la larga conduce a una destrucción de puestos de trabajo más estables y regulares, según el Instituto de Investigaciones sobre el Mercado Laboral (IAB),

Como contrapartida, se puede decir que estos “minijobs” ayudan a los parados de larga duración a introducirse de nuevo en el mercado laboral.

En cuanto a si sería posible o no implantar esta modalidad de contratación en España, hay quienes piensan que sí y hay quienes piensan que no.

Entre los primeros se encuentran aquellos que opinan que siempre es mejor tener un trabajo a no tener nada, pues si no se corre el riesgo de exclusión laboral, y que Alemania es la prueba de que se podría reducir el desempleo.

Por contra están los que piensan que este tipo de trabajo lo que haría sería destruir empleo estable para crear empleo precario. Además, en España existe ya la modalidad de contratación a tiempo parcial. Así, el Salario Mínimo Interprofesional está actualmente en 645,30 euros para un contrato a jornada completa, lo que significa que un contrato a tiempo parcial por 15 horas sería de 241,99 euros, menos que un miniempleo.

También piensan que con estos empleos el trabajador correría el riesgo de no obtener una jubilación digna en el futuro, aparte de que podría ser una potencial fuente de exclusión social en determinados segmentos de la población.

Luego, existe otra consideración, y es la relativa a de dónde sacaría el Estado el dinero para pagar las ayudas complementarias a los trabajadores de este tipo de contratos (1.500 millones de euros en el caso de Alemania).

Una vez visto todo esto, ¿aceptarías un “minijob” si tuvieras la ocasión?