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El Impuesto sobre el Valor de la Producción de Energía Eléctrica y sus consecuencias

Paulino Martínez Fernández

A finales de diciembre de 2012, el Gobierno aprobó la Ley 15/2012 de medidas fiscales para la sostenibilidad energética. En esta ley se estableció un nuevo impuesto que grava la producción de electricidad y su vertido a la red eléctrica a un nada desdeñable tipo de gravamen del 7%.

La verdad es que este impuesto no nos pilla desprevenidos. Ya en julio del año pasado, cuando hablamos de la chapuza en que se está convirtiendo la regulación del sector eléctrico español había rumores de su pronta implantación. Y los rumores estaban prácticamente confirmados cuando escribimos sobre las causas del déficit tarifario a finales del 2012.

Ese porcentaje se aplica al importe total a percibir por el productor de energía eléctrica por la generación de electricidad durante el año natural, excluido el IVA. ¿Y de qué se compone ese importe? Pues de todos los conceptos que conforman la tarifa eléctrica, es decir:

Desafortunadamente, el impuesto sobre el valor de la producción de energía eléctrica (IVPEE) va a tener consecuencias directas sobre lo que pagamos por la electricidad que consumimos. Peor aún, dichas consecuencias van a ser asimétricas en función de la empresa generadora. La teoría económica ha demostrado hace ya tiempo que cualquier tributo que se imponga a una empresa en un mercado libre terminará siendo traspasado a los clientes de la empresa vía precios. Es decir, que ese 7% lo vamos a terminar pagando nosotros, pese a lo que digan los ministros del ramo, excepto cuando el productor pertenece al régimen especial –que, recordemos, incluye a las energías renovables y a la cogeneración— y está acogido a la tarifa regulada (o prima del régimen especial) ya que, en este caso, no tiene posibilidad de transferir el impuesto al precio que cobra por su producción de electricidad.

En definitiva, que no nos engañen, el 7% de IVPEE lo vamos a pagar los consumidores en la factura de electricidad. Además, es un impuesto que penaliza a la generación limpia frente a la generación nuclear y mediante combustibles fósiles en manos, ¿casualidad?, de las grandes empresas que componen el lobby eléctrico. Y, por último, no va a arreglar el descomunal déficit de tarifa eléctrica puesto que no ataca a las verdaderas raíces del problema. Sinceramente, creo que este no es el camino para solucionar el problema de la electricidad en España.