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La diversificación relacionada

Gonzalo Royo

Dentro de la diversificación en la empresa, que ya explicamos, nos encontramos con dos tipos de diversificación básicos: relacionada y no relacionada.

La diversificación es relacionada cuando existen recursos compartidos entre los negocios, canales de distribución similares, mercados comunes, tecnologías compartidas o, en definitiva, cualquier intento tangible de explotar de forma conjunta factores de producción.

Se distinguen dos tipos de diversificación relacionada en función de la forma en la que los distintos negocios están relacionados entre sí:

Razones para la diversificación relacionada

El objetivo es aprovechar interrelaciones entre antiguas y nuevas actividades para generar nuevas ventajas competitivas. Transferir ventajas a un coste inferior.

En el supuesto de que los nuevos negocios estén relacionados con los anteriores, debe ser posible aprovechar para las nuevas actividades recursos y capacidades desarrollados en las actividades tradicionales lo que generará rentabilidades adicionales. La generación de las sinergias puede hacerse de dos formas:

Es posible generar sinergias a partir de las habilidades directivas, lo que implica una capacidad dirigir negocios. El éxito de la diversificación relacionada no sólo está en la vinculación técnica o económica de los distintos negocios, sino en la existencia de una lógica dominante en la cartera de negocios o forma común de concebir y dirigir los negocios implicados.

Existe una relación circular entre recursos intangibles y diversificación relacionada.

Riesgos de la diversificación relacionada

Los mayores problemas provienen de las dificultades para generar sinergias y en el coste asociado con la generación de dichas sinergias.

Hay 3 tipos de costes:

La fuente de una rentabilidad superior está en la obtención de una ventaja competitiva sostenida. La diversificación no garantiza por sí misma la obtención de ventajas competitivas que hagan la inversión empresarial más rentable. Importancia crucial que tiene para el éxito de la estrategia de diversificación una adecuada dirección de la misma, así como la adopción de los mecanismos organizativos que faciliten su implantación.