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Quiero acortar mi hipoteca. ¿Qué formas tengo de conseguirlo?

Gonzalo Royo

A día de hoy, existen muchas personas que aún siguen inmersos en una hipoteca. Justo antes de que explotase la crisis económica, se concedían miles de hipotecas y muchas de ellas eran a largo plazo. Entre las opciones que se puede valorar, los clientes que tienen una hipoteca pueden seguir la estrategia para acortar los plazos.

En otros casos, la opción elegida es salir directamente de la hipoteca, ya que, cada vez más españoles tienen problemas para pagar las cuotas. En estas situaciones, es mejor tener una actitud proactiva con el banco y buscar acceder a una de las alternativas que ofrecen las entidades.

La negociación con el banco tiene que tener el objetivo de encontrar una fórmula que permita al cliente seguir pagando su deuda, pese a los apuros. En concreto, se busca que las cuotas se adapten a la capacidad de pago del cliente.

Entre las fórmulas más comunes está el alargamiento del plazo de la hipoteca, lo que permite reducir la cuota mensual. En la mayoría de los casos, las entidades están dispuestas a asumir una ampliación del plazo hasta los 40 años, aunque siempre hay que tener en cuenta que el deudor no tiene que haber superado una cierta edad al final del préstamo.

Pasando ya a los afortunados clientes que tienen liquidez para afrontar el acortamiento de los plazos, estudiamos dos opciones principales: la amortización de la hipoteca y la inversión en depósitos.

La amortización de la hipoteca

A principios de 2013, desapareció la deducción por vivienda habitual, eso ha cambiado mucho el panorama sobre cual es la mejor estrategia a seguir para acortar la hipoteca. Y es que si antes podías desgravarte un 15% anual de 9015 euros e incluso el doble en caso de ser dos personas las que comparten hipoteca, ha quedado eliminado definitivamente.

Aún así, toda persona que disponga de un “colchón” financiero puede ir amortizando la hipoteca en la medida de lo posible para acortar los plazos, con la seguridad para vivir más tranquilo que da el hecho de deber menos dinero al banco.

La inversión en depósitos

En teoría, si tenemos los ahorros en un depósito al 4,5% TAE, en la mayoría de los casos obtendremos un interés más elevado que el que pagamos por la hipoteca.

No todo lo que brilla es oro, pues existe el riesgo de que te bajen el tipo de interés en los depósitos del 4,5% al 1,75%, por ejemplo. También existe el riesgo a que implanten una tasa de impuestos por depósitos bancarios elevada.

La mejor opción

Debemos tener en cuenta que muchas veces es mejor pagar un poco más y tener liquidez que quedarse sin ahorros por querer amortizar cuanto antes. Existen varios pensamientos al respecto y cada persona la deberá elegir la opción que crea conveniente. Sobre el papel puede que una opción sea mejor que otra, pero al final será el futuro el que indique verdaderamente si acertamos o no con nuestra elección final.

En caso de querer amortizar hipoteca siempre amortizar tiempo y no capital, ya que acortando tiempo nos libramos de los intereses y bajando cuota vamos a reducir un poco el dinero a pagar mensualmente pero le estaremos pagando intereses igualmente al banco.

Imagen: Enrique Arruti