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La trufa blanca baja de precio y desanima la economía italiana

Cristina Torres

Hay ciertos productos, centrados sobre todo en el mercado del lujo, que se convierten en una parte importante de la economía de un país. Francia y sus caros vinos o los diseños de moda de sus grandes pasarelas; Alemania y su tecnología en coches que son más caros que la media; e Italia y sus trufas blancas. De hecho, el país mediterráneo es uno de los mayores productores del mundo, y justamente cuando la temporada dejaría muy buen sabor de boca a los que se dedican a ello, y a las arcas del Estado, vemos como todo se les viene abajo. Porque ni siquiera los bienes de lujo se salvan de la crisis.

Bueno, en realidad no se trata de una crisis en sí misma, porque no se ha producido un descenso de la demanda de trufas blancas en Italia, sino el otro mecanismo que puede justificar la caída de hasta un 27% en el precio habitual al que se vende el producto exclusivo. Se trata de un aumento de la producción de éstas, originado precisamente por las condiciones climáticas a las que han estado sometidas las regiones de las que provienen.

En realidad, con la industria y los otros sectores de los que vive Italia, podríamos decir que esta caída en el precio de uno de los bienes de lujo más preciados, no tendría porque suponer un problema. Pero con una economía que no crece, un desempleo que aumenta, y unas condiciones impuestas por Europa contra las que pretenden ir, pareciera que la caída del precio de este producto sí va a tener una repercusión importante y las protestas por el bajo precio ya han hecho saltar las alarmas de una campaña que se notará en las principales regiones en las que se produce. Menor cantidad de dinero disponible, menores consumos por parte de quien se dedica a todo este asunto, directa e indirectamente. Eso sí, los amantes de la trufa blanca, se llevarán una buena alegría con la noticia. No hay mal que por bien no venga, o eso dicen.

Imagen: Javier Lastras