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La producción del aceite de oliva en picado

Cristina Torres

La crisis por la que estamos pasando no hace sino cambiar métodos y maneras de consumir de los ciudadanos de a pie y de las propias empresas. Ello consigue cambios importantes en el mercado, los cuales no siempre han estado contemplados y que pueden generar cierta controversia y sobre todo, problemas en ciertos sectores. El agrícola ha sido uno de los más afectados, cambiándose productos tradicionales por otros más económicos, como sucede por ejemplo con el llamativo caso del aceite de oliva.

España es uno de los mayores productores de aceite de oliva, aunque sea Italia el mayor importador del mundo. De hecho, parte del aceite que ellos comercializan nos lo compran a nosotros a un coste menor. Pero tanto uno como otro se han tambaleado. La razón es que los aceites de menor calidad se han adueñado de un mercado en crisis en el que los costes son la mayor de las prioridades. Aceites como el de palma o el de soja, bastante más económicos han ocupado el lugar del que hasta ahora era el rey indiscutible de la mesa mediterránea.

De hecho, el consumo de los dos anteriores ha crecido un 20% en el mercado europeo. Mientras tanto, la producción de nuestro oro amarillo va en picada. Se calcula que este año, tanto Italia como España (que juntos suponen el 70% de la producción mundial) producirán hasta un 27% menos de aceite de oliva, y de ahí que el precio no sea el más bajo que podría deducirse de una crisis de consumo como la actual. Es más, es a razón del precio por lo que el consumidor ha decidido alternativas más económicas.

Sin embargo, la encrucijada del sector es importante. Por un lado, el consumo se reduce, y por consiguiente también la producción. Pero decidir una suba de la producción no es tan simple, ya que el aceite de oliva nunca podrá competir con los otros dos, y países como Grecia no demuestran gran mejoría económica, y en otros, como en Estados Unidos, tampoco se produce un incremento notable del consumo. La guerra en Siria, también ha sido otro detonante que eleva el precio del producto. En definitiva, el sector no pasa por su mejor momento, y aún habrá que esperar unos años a que se estabilicen producción y demanda, y que luego ese todo se traslade al precio final del aceite de oliva.

Imagen: iloveaceite aceite de oliva