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Analizamos “La Escuela Austríaca, mercado y creatividad empresarial” de Jesús Huerta de Soto (I)

Alberto Fernández Alonso

¿Existe alguna corriente de pensamiento económico capaz de aportar una explicación fresca y original sobre la crisis que sufrimos? ¿Es culpa únicamente de los bancos? ¿Es responsable el Estado y su elevado gasto público? ¿Qué papel tienen los emprendedores y empresarios en la teoría económica? ¿Qué implicaciones supone para la economía un sistema bancario basado en la reserva fraccionaria? ¿Cúal es el papel de los Bancos Centrales? Todas estas preguntas encuentran respuesta en La Escuela Austríaca. Mercado y creatividad empresarial de Jesús Huerta del Soto, catedrático de Economía Política en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

Las respuestas que da el autor no dejarán indiferente a nadie y, desde luego, fomentarán un debate intenso, fructífero y placentero para todos aquellos que, de uno u otro modo, buscan dar solución al por qué de esta crisis. Pocos economistas, menos aún los más mediáticos, defienden alternativas tan valientes como la desaparición de los Bancos Centrales o la eliminación de la banca con reserva fraccionaria. Pero además, ninguna corriente de pensamiento económico como la austriaca ha dedicado tanto tiempo y esfuerzo en comprender y poner en valor el papel del emprendedor-empresario en la teoría económica.

De todo acto de empresarialidad, se producen tres efectos de extraordinaria importancia. Por un lado, la función empresarial crea nueva información […]. En segundo lugar, esta información se transmite a lo largo del mercado. Y, en tercer lugar, como consecuencia del acto empresarial, los agente económicos implicados aprenden a actuar cada uno en función de las necesidades de los demás.

Información bibliográfica

Nombre: La Escuela Austríaca. Mercado y creatividad empresarial
Autor: Jesús Huerta del Soto
Editorial: Síntesis
Precio: 13,50 €

Temas principales:

Ideas clave

Resulta muy complicado resumir para una reseña la multitud de ideas que esta escuela de pensamiento económico ha desarrollado. Sin embargo, hay una serie de ideas básicas que sustentan todo su entramado discursivo, en las cuales me detendré brevemente. Las otras aportaciones no deben tomarse como secundarias o de menor valor, todo lo contrario, pero serán simplemente mencionadas para que el lector las tenga presente, llamando a su curiosidad e inquietud intelectual para que se sumerja de lleno en ellas.

De la teoría de la decisión neoclásica a la teoría de la acción austriaca

Los economistas de la Escuela Austríaca se muestran muy críticos con la definición clásica de economía ofrecida en su día por Robbins, “La economía es la ciencia que analiza el comportamiento humano como la relación entre unos fines dados y medios escasos que tienen usos alternativos” (Robbins, 1932), ya que “la concepción de Robbins supone implícitamente un conocimiento dado de los fines y los medios, con lo que el problema económico queda reducido a un problema técnico de mera asignación, maximización u optimización.” (Huerta del Soto, 2000). Por ello:

Frente a esta concepción […] los economistas austríacos, que consideran que el hombre, más que asignar medios dados a fines también dados, lo que realmente hace es buscar constantemente nuevos fines y medios, aprendiendo del pasado y usando su imaginación para descubrir y crear (mediante la acción) el futuro. Por eso, para los austríacos, la economía queda subsumida o integrada dentro de una ciencia mucho más general y amplia, una teoría general de la acción humana […] la praxeología.

Función empresarial vs. homo económicus

La acción humana anteriormente descrita se identifica en la teoría austríaca económica con la función empresarial:

La función empresarial, en un sentido estricto, consiste básicamente en descubrir y apreciar (prehendo) las oportunidades de alcanzar algún fin o, si se prefiere, de lograr alguna ganancia o beneficio, que se presentan en el entorno, actuando en consecuencia para aprovecharlas. Kirzner dice que el ejercicio de la empresarialidad implica una especial perspicacia (alertness), es decir, un continuo estar alerta.

El conocimiento disperso y los procesos de autoorganización

El conocimiento forma parte central de los principales postulados de la Escuela Austríaca, pero se trata de un tipo de conocimiento que debe ante todo aportar información, es decir, algún tipo de utilidad a la hora de llevar a cabo la función empresarial.

La gran labor del empresario-emprendedor es su capacidad como sujeto de ver allí donde antes nadie veía, la oportunidad crear un nuevo proyecto que de respuesta a una pregunta. Esa capacidad genera una serie de conocimientos:

Debido a este tipo de conocimiento, todos los procesos sociales son auto-organizativos, pues para planificar un fenómeno social sería necesario poseer toda la información posible. Pero como ya sabemos, este tipo de conocimiento se encuentra disperso. Es por ello que la ingeniería social que pretende que unos pocos sean capaces de ordenar el todo social sea más un pecado de arrogancia que una actividad beneficiosa para todos. Las grandes estructuras sociales como el lenguaje, el derecho o el mercado surgieron sin que nadie lo planificara o regulara y han encontrado un orden a través de ellos mismos y su libertad de acción.

La semana que viene seguimos analizando

El libro de Jesús Huerta de Soto tiene mucho que analizar, así que hemos decidido dividir las temáticas clave en dos artículos separados. En el próximo artículo analizaremos la utilidad marginal (Menger), la teoría del capital (Bohm-Bawerk), la teoría del ciclo económico (Mises y Hayek) y acabaremos con un poco más de profundidad el resto de la bibliografía del autor, así como con una conclusión y la valoración final del libro.

¡No te lo pierdas!