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Amistades peligrosas: nivel de estudios y desempleo en España

Alberto Fernández Alonso

La tasa de paro de la E.P.A. del tercer trimestre, arrojó una cifra preocupante, el 25,02% de la población activa española se encuentra desempleada. El paro ascendió en 85.000 personas, situándose el número total en 5.778.100 personas, cifra record hasta ahora para la economía española.

Fuente: Diario Expansión

Ahora bien, si uno introduce una variable como el nivel de estudios, ¿ha afectado la destrucción de empleo de igual forma?, ¿es esa variable una garantía para no perder el puesto de trabajo? Eso es lo que intentaremos averiguar, saber si el nivel formativo supone una diferencia notable en uno de nuestros problemas económicos más grave.

Para el presente análisis, se han tomado los datos sobre cifras del mercado laboral disponibles en la página web del Instituto Nacional de Estadística. Los mismos han sido tratados para establecer cuatro categorías sobre el nivel de estudios: analfabetos, estudios primarios, ESO y FP (estudios secundarios) y educación superior (estudios universitarios).

Comencemos por la tasa de paro relativa por nivel de estudios. En el gráfico siguiente, podemos comprobar que a partir del año 2007, todas las categorías de nuestra variable sufren un aumento, si bien este es mucho más significativo para el grupo de los analfabetos y los estudios primarios. Con esto datos, podemos afirmar en un primer momento que la posesión de una titulación superior, discrimina de forma positiva a la hora de no ser despedido.

Fuente: elaboración propia a partir de datos del INE

Si nos quedamos con lo visto anteriormente, podemos afirmar que la destrucción de empleo se ha mostrado de manera más dañina en aquellos sectores de la población con un bajo nivel de formación. Tesis que además, concuerda con la idea generalizada entre la mayoría de la sociedad. Sin embargo, si realizamos otra serie de cálculos, aunque si bien no podemos descartar esa conclusión, se añade una serie de matices de vital interés.

Si en vez de hallar la tasa de paro por nivel de estudios entre el total de activos por estudios, lo hacemos por el total de activos, los datos que obtenemos muestran una realidad algo diferente. Veamos el gráfico siguiente:

Fuente: elaboración propia a partir de datos del INE

A la luz de estos nuevos datos, comprobamos que a partir del 2007, las personas más afectadas por el despido han sido aquellas que entran dentro de la categoría ESO y FP (educación secundaria). Y mientras que los que poseen una educación primaria también sufre los primeros coletazos de la crisis, tienen una evolución más estable, al contrario de la educación superior, que comienza una tendencia negativa que aún no se ha detenido al tercer trimestre del 2012.

Llegados a este punto, podemos preguntarnos qué porcentaje aportan al total de parados, cada una de las categorías analizadas:

Fuente: elaboración propia a partir de datos del INE

La gran mayoría de las personas que se encuentran desempleadas son aquellas con estudios secundarios, cuya cifra se mantiene estable en torno al 60%, una vez se ha parado el ligero ascenso a partir del año 2007. La aportación de las personas analfabetas y con estudios primarios, se mantiene bastante estable también, sin embargo, es llamativo destacar que a nivel de formación universitaria, se rompe al tendencia de años anteriores, donde esta categoría aportaba menor número de personas al total de desempleados y a partir del año 2008, se revierte dicha tendencia y comienza una escalada de los empleados con estudios superiores que pasan a engrosar las filas de parados.

¿Podemos afirmar por tanto, que nos encontramos en una nueva fase de la crisis de empleo donde, ya no son los trabajadores con estudios primarios y secundarios los que están sufriendo la lacra del despido? La mejor forma de dar respuesta a esta cuestión, es ver la evolución de la tasa de paro por nivel de estudios:

Fuente: elaboración propia a partir de datos del INE

Todas las categorías sufren un aumento significativo para el periodo 2007-2008, siendo de menor calado en el nivel formativo universitario. Pero a partir del periodo 2008-2009, mientras que la evolución de la tasa de paro desciende para el resto de categorías, la tasa concerniente a la educación superior se mantiene por encima de las demás, incluso por encima de la tasa de paro del total de la economía, demostrando que si en un primero momento, el gran golpe fue a parar a trabajadores poco o medianamente cualificados, son ahora los empleados cualificados y con estudios superiores los que están sufriendo mayores tasas de despido. A medida que la crisis se fue alargando en el tiempo, ha ido destruyendo tejido productivo donde el nivel de cualificación para desempeñar esas tareas es mayor.

Resumiendo, si bien es cierto que en un primer momento el nivel de estudios supone un escudo para evitar situaciones de desempleo, si una crisis económica se mantiene en el tiempo, comenzará a destruir poco a poco empleos cualificados. En una primera fase de la crisis, la destrucción de puestos de trabajo cuyos requerimientos son un nivel formativo bajo o medio, reciben el primer golpe, impacto además significativo y fuerte, pero corto en su duración. Sin embargo, en una segunda fase de la recesión, son los empleos cualificados los que comienzan a sufrir las consecuencias de una crisis que tiene visos de prolongarse en el tiempo. A corto plazo, año o año y medio, los más afectados por una recesión serán los trabajadores cualificados, pero a medio y largo plazo, dos años o más, el tejido productivo especializado y cualificado de la economía comenzará a despedir empleados. Ello supone ya no solo la destrucción de empleo, sino también que se está produciendo daño también a sectores que aportan un gran valor diferencial y productivo a la economía nacional. Si esa segunda fase se mantiene y alarga en el tiempo, las perspectivas de mejora para esa economía distarán de ser positivas y, lamentablemente, esa es la situación que está comenzando a vivir España.