Balance del 2012 y expectativas para el 2013 (I)

Balance del 2012 y expectativas para el 2013 (I)

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Son muchos los an√°lisis econ√≥micos sobre el a√Īo 2012 que a√ļn podemos leer en los medios, y algunos los que versan sobre las expectativas para este a√Īo de 2013. Sin entrar en detalle en pormenores, sin repasar punto por punto los pilares de nuestra econom√≠a y estructura de Estado, propongo un ejercicio de reflexi√≥n y un intento de promover la esperanza.

Previsiones 2013

Nuestra historia

La Historia, Antigua y Moderna, se ha escrito a base de grandes cambios, a base de mucho sufrimiento, de batallas ideológicas, militares, políticas, incluso, el amor ha promovido grandes cambios.

Desde la Revoluci√≥n Cient√≠fica iniciada por Descartes y Galileo, como padres del pensamiento moderno Humano, pasando por el nacimiento de Roma en el 753 a.C. de la mano de los etruscos, o en el 27 a.C. dejando de ser una rep√ļblica y convirti√©ndose en el Gran Imperio de C√©sar Augusto, hasta su ca√≠da en tiempos de Diocleciano, Roma ha sido el verdadero catalizador de lo que hoy conocemos como Sociedad Occidental, y de la contraria, la Oriental. Y ya ha transcurrido mucho tiempo. La ca√≠da del Muro, el 11-S, y m√°s recientemente la convulsa Europa y creciente econom√≠a asi√°tica, marcar√°n los nuevos tiempos.

Cambio en la vida moderna

Para nosotros, en nuestro entorno m√°s cercano, deberemos ver este nuevo 2013, y los pr√≥ximos a√Īos que le sucedan, como el gran momento de cambio de nuestra vida moderna. Tanto para los m√°s j√≥venes, que quiz√°s tengan una esperanza de futuro, como para los de mediana edad o nuestros mayores. Para todos, y algunos lo recordaremos como m√°s o menos agridulce, ser√° anotado en las hojas que escribe nuestra historia como el momento del cambio. A pesar de las muy comentadas profec√≠as sobre el fin del mundo, que no son m√°s que un instrumento de fomentar algunas actitudes consumistas y alienaci√≥n con l√≠neas de pensamiento catastrofistas, lo que realmente estamos viviendo es un cambio en los h√°bitos y tradiciones, y mucho m√°s en los modelos econ√≥micos actuales, que parece, ya no sirven.

Durante estos pasados d√≠as hemos tenido oportunidad de leer decenas de an√°lisis pol√≠ticos, de todos los colores, desde todas las perspectivas, de art√≠culos de balance del a√Īo cerrado y de previsiones para el que ahora comenzamos. Yo quisiera centrarme en lo que puede significar, c√≥mo hemos llegado hasta aqu√≠ y qu√© nos espera en el futuro. Es f√°cil reflejar lo que puede significar, puesto que dese√°bamos cerrar una etapa triste de nuestra historia reciente, una etapa de inmovilismo, de utop√≠as mal entendidas, de objetivos equivocados, si es que hab√≠a objetivos. Es la √©poca de la mentira instalada en la vida p√ļblica, del enga√Īo sistem√°tico, y sobre todo, de tratarnos como borregos, de tratar de construir una Sociedad vac√≠a de conocimiento, de educaci√≥n, y del ‚Äús√°lvese quien pueda‚ÄĚ. Esto, no es una Sociedad, es una pantomima, una necedad y una guerra sin cuartel carente de sentido.

Un largo camino

Un largo camino por recorrerEl camino hasta este punto ha sido largo, duro y muy oscuro. Basado en ciclos pol√≠ticos muy lejanos, que algunos no recordar√°n, o no han vivido. Desde que se aprobaron las grandes leyes del desconocimiento, del desmembramiento de la Naci√≥n, y de un Estado Federal, que ni es Estado, ni Federal. Como en todo, o casi todo, nos han dejado siempre a medio camino. Hemos soportado ciclos socialistas y conservadores de proyectos incumplidos, inacabados, en gran medida porque les ven√≠an grandes, y hoy sus ideas son negadas una y otra vez por el resto de las sociedades vecinas, y no tan vecinas y que caminan hacia adelante. Y qu√© decir de la √ļltima etapa, que podemos comparar al ‚Äúdon erre que erre‚ÄĚ.

Es absolutamente inconcebible que haya primado el ego√≠smo partidista, el ego√≠smo de querer escribir una p√°gina de progres√≠a con un coste social inaceptable. Porque la sociedad la conforman las personas, a la que se han tragado con su hambre de protagonismo. Esta temporada ha estado plagada de anuncios de esperanza, para mantener, al m√°s puro estilo franquista, a la sociedad contenta y capar cualquier atisbo de sublevaci√≥n popular. Ese ha sido el opio dado al Pueblo, que como recordar√°n sentenci√≥ K. Marx. Todos alberg√°bamos la esperanza de un cambio de ciclo, y seguimos anclados en el m√°s absoluto inmovilismo y resignados, dirigidos, como ya he explicado en anteriores art√≠culos, por entes for√°neos, que dictan las estrategias a seguir en funci√≥n de sus propios intereses, bajo la se√Īa de la uni√≥n, uni√≥n que no existe ni en sus principios.

Ci√Ī√©ndome exclusivamente a las cuestiones m√°s cercanas a la econom√≠a, sin interpretar otras claves pol√≠ticas, la cuesti√≥n sigue casi igual. De una gesti√≥n maniatada solo puedo destacar, una tenue reforma laboral y un control del d√©ficit, pero utilizando los instrumentos err√≥neos, la presi√≥n fiscal exagerada a que nos someten. Atr√°s quedan olvidados objetivos incumplidos de gran calado Nacional, como son la imperiosa reforma de la Administraci√≥n y del propio Estado, que de haberse llevado a cabo, habr√≠a proporcionado una fotograf√≠a bien distinta sobre la econom√≠a de Espa√Īa. De haber aplicado par√°metros distintos, mucho m√°s socialmente aceptados, no hubiese sido necesario el recorte por el recorte, y mucho menos en los servicios m√°s b√°sicos y tan necesarios. Dentro de los costes del Estado, tanto corrientes como incorrientes, ha primado la estrategia del amiguismo y de la daci√≥n de favores, en vez del bien com√ļn. Nada, casi nada, de lo verdaderamente urgente ha sido ejecutado.

Archivado en Balance de 2012, esperanza económica, Futuro 2013
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