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Burbujas inmobiliarias y el dinero barato: el caso de España

Matthias Pfeiffer

Al inicio era la reforma de la ley de suelo que hizo posible una mayor actividad de las empresas constructoras. Pero sólo con suelo no se puede construir. Falta un recurso importante: Dinero. En una economía no suele haber excesivas cantidades de dinero en forma de crédito. Hay una oferta y demanda de créditos, y la tasa de interés como precio. Si el interés sube, baja la demanda y viceversa. A parte de la auto-regulación de los mercados existe el banco central. La institución intenta controlar la cantidad de dinero y con eso la estabilidad de los precios en una economía. Para evitar excesos crediticios que provocan subidas de los precios, un banco central debería frenar una demanda alta de créditos con una subida del interés básico.

¿Pero que hace un banco central que está responsable para varios países que tienen una distinta demanda y oferta de créditos porque se encuentran en otros estados de coyuntura? El Banco Central Europeo controla simplemente la inflación media de la zona euro y aplica a base de este dato su interés básico igual en toda la zona euro. Miramos las consecuencias para España. Cuando España adaptó el euro volvió más interesante para fondos internacionales. Dado que una inversión en España ya no rindió en pesetas sino en euros. El riesgo del cambio de divisas desapareció de golpe.

Volvemos al mercado de crédito. Si la banca española ya no dispone de bastante liquidez para satisfacer la demanda de créditos debería aumentar la tasa de interés. Igual el Banco de España hubiera aumentado el interés básico para frenar la inflación. No obstante a partir de la adopción del euro otros bancos europeos eran felices de prestar a la banca española con rendimientos mayores y el banco central eligió un interés básico demasiado bajo para España. Dos factores que fueron crucial para el exceso de la construcción en la península ibérica. Los consumidores decidieron comprarse casas, no sólo porque era el sueño eterno, sino también porque los ahorros no rindieron bastante interés para igualar la inflación. Era muy racional de endeudarse e invertir en algo con un valor creciendo. La racionalidad dentro de la irracionalidad de la burbuja.

Con la ayuda de la ecuación Fisher se puede explicar fácilmente éste fenómeno. La ecuación Fisher describe: “Interés real = interés nominal (lo que nos paga el banco) menos la inflación”. Si el interés real es negativo (la inflación es más alta que el interés nominal) significa que perdemos poder adquisitivo al tener el dinero en el banco. Esto ocurrió en España durante el 2002 hasta el 2006. En el gráfico se puede ver también que interés real hubiera sido adecuado durante todo este tiempo (se puede calcular con la ayuda de la Regla de Taylor).

Sin el dinero barato no se hubiera creado un exceso tan brutal en viviendas. Pero no se debería olvidar que los políticos o banqueros tampoco impidieron el exceso. Un monitoring mejor del prestatario antes de concederle la hipoteca habría evitado la morosidad masiva de los prestatarios años después y la política debería haber actuado contra el desarrollo insostenible ya que todos deberían haber sabido que el Banco Central Europeo no iba a aplicar un interés adecuado para España.