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La ciudad vertical como modelo de desarrollo sostenible

Fernando Sande Lago

Me inquieta bastante una serie de afirmaciones que llevo escuchando durante bastante tiempo sobre los atentados ecológicos. Concretamente cuando se habla de las construcciones de rascacielos en los entornos urbanos, incluyendo las ciudades costeras.

Se afirma que al proyectar este tipo de edificaciones, esto constituye un ataque de dimensiones gigantescas sobre el medio natural, y solo es producto de la ambición de constructores sin escrúpulos, con ganas de especular sin límites. Esta idea poco a poco se me ha interiorizado desde hace años sin saber los verdaderos argumentos que había detrás (si es que los había).

Una vez asistí a un curso sobre Desarrollo Sostenible, impartido por la Universidade da Coruña, donde entre otras cosas se hablaba sobre los entornos urbanos y las directrices que se debían seguir en el futuro para el crecimiento de las ciudades ante un aumento exponencial de la población mundial. Pues bien, salí bastante sorprendido sobre lo que los expertos habían afirmado allí, puesto que la idea del rascacielos que destruye el medio ambiente se me quedó en parte desterrada.

Existen muchos aspectos que argumentan que las edificaciones altas tienen un impacto medioambiental mucho más reducido, pero principalmente lo que podemos destacar como ventajas absolutas es la eficiencia energética y la optimización del suelo urbanizable. Muchas ciudades están planificadas horizontalmente y aunque nos parezca que este sistema es algo inocuo para nuestro entorno, en realidad es una gran confusión.

Las ciudades con mucha población y edificicaciones de una o dos plantas, suponen una mayor conquista por parte del asfalto y cemento sobre suelo virgen, con la correspondiente destrucción de los ecosistemas que en ellos residen. Una gran extensión de suelo urbano, se traduce en un mayor consumo energético, debido a que existe por ejemplo, una mayor dependencia del automóvil y la emisión de grandes cantidades de gases de efecto invernadero. Existe incluso diversos estudios que dicen que hay una gran mayoría de unidades familiares que tienen un vehículo para cada uno de sus miembros. Por otro lado, en este sistema, las casas tienen que tener sus correspondientes suministros, canalizaciones, servicios de basuras, etc.

Es decir, todo esto conlleva un coste muy alto para todos, que desde diversas instancias se trata de defender como el modelo ideal. No entiendo porque se hace esto, ya que este tipo de crecimiento es totalmente insostenible en el largo plazo.

Las gran mayoría de ciudades verticales tienen muchísimos fallos sobre planificación, pero hay que tener en cuenta diversos aspectos sobre ellas. En primer lugar la optimización del suelo que permite ubicar a una determinada cantidad de población de manera eficiente. Esto permite un ahorro energético, la gestión eficiente de los transportes públicos, la reducción del uso del automóvil y de los gases de efecto invernadero, la reducción del tiempo en desplazamientos y la concentración de los servicios necesarios. Por otro lado con este sistema se permite el mantenimiento de numerosas zonas verdes en el entorno urbano. Aunque suene a barbaridad, se estima que con la densidad de población de Nueva York, se lograría reunir en un territorio como el estado de Texas a toda la población mundial y dejar todo el resto del territorio del planeta totalmente virgen. Evidentemente esto es una locura, ya que hay que buscar un equilibrio, pero es simplemente para hacenos una idea de lo que supone este tipo de estructura organizativa.

A esto hay que añadir que existe una corriente de investigación por parte de muchos estudios de arquitectura que están trabajando en el desarrollo de rascacielos inteligentes que son capaces de ahorrar hasta un 60% del consumo energético.

Es por ello, que se debe priorizar la correcta reorganización urbana en las grandes ciudades, así como concienciar a la población sobre la definición del desarrollo sostenible que se estableció en el informe de Brundtland:

“Satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades”