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Modelos alternativos de financiación para empresas y emprendedores

Lucía Estrada Csaky

Asistimos al Club Financiero de A Coruña, donde Óscar Valcuende nos presenta a los dos ponentes de la sesión. Se trata de César Canedo, consejero delegado de Trocobuy, y de “Miguel” Yasuyuki Hirota, participante activo en los principales foros internacionales de economía social y estudiante de doctorado en la Universidad de Valencia. El motivo de esta sesión es mostrarnos un recorrido por las principales monedas denominadas de carácter social con el fin de mostrarnos la utilidad que pueden reportar tanto a empresarios como a emprendedores.

Y os estaréis preguntando, pero ¿qué es eso de las monedas sociales? Es sencillo, se trata de obtener un medio alternativo a la moneda nacional que nos permita obtener, al menos en parte aquellos bienes o servicios que necesitamos. Tienen su origen en zonas de extremada pobreza y en épocas de crisis. Así hablamos de bancas éticas o de conciencia social. Ahora bien, aunque no podemos comparar nuestra situación con la de ciertas zonas de Brasil u otras tantas de África, sí es cierto que son palpables las dificultades que tanto quienes desean emprender, optando como mejor opción el autoempleo, como empresas que luchan por sobrevivir a la que está cayendo.

Por todo ello, surge la necesidad de buscar alternativas que puedan ayudar a mejorar la calidad de vida de las empresas y, por ende, de empresarios y trabajadores. Y es que, dicen, las mejores ideas surgen en tiempos de crisis. Pues tengo que decir que estoy de acuerdo. Escuchando a Miguel se comprende a la perfección que en realidad el poder para salir adelante se encuentra entre quienes acuerdan solucionarlo. Tomando como ejemplo las iniciativas predecesoras como son de la Banca Wir, la Banca Jak y el Banco Palmas, entre otras, surge la idea de llevar a cabo algo similar pero orientado únicamente al mundo empresarial. Estas entidades financieras llevan ya muchos años operando con un éxito creciente cada año que pasa. Los datos relativos al volumen de operantes dentro de cada una de ellas y a la cantidad de microcréditos concedidos pone los pelos de punta y como creo que este tema se merece un poco más de atención, dedicaremos en las próximas semanas varios artículos a cada una de ellas.

César Canedo, consejero delegado de Trocobuy, nos cuenta que actualmente hay mil doscientas empresas operando dentro del sistema, el cual financia, a interés cero y sin que medie dinero en efectivo, las compras que realice cualquier usuario a las empresas que lo integran. ¿Y qué hay que dar a cambio? Únicamente responder de igual modo a la demanda de productos y servicios que se reciban por parte de las otras empresas.

“Miguel” Yasuyuki Hirota

Investigador japonés y promotor de la moneda social y complementarias desde 1999 dedicado al tema. En Japón ha publicado tres libros al respecto, entre ellos uno sobre el empresario y economista alemán Silvio Gesell (1862 – 1930) quien propuso la idea de la oxidación (la moneda gana y requiere un sello de revalidación cuando es inválida). Estuvo en Argentina en el año 2001 para cumplir con los clubes de intercambio y ha dado conferencias en 20 países -Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Corea del Sur, Ecuador, España, Estados Unidos, Filipinas, Francia, Grecia, India, Indonesia, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Portugal, Tailandia, Taiwan-. A finales de 2012 completó una Maestría en Economía Social en la Universidad de Valencia, donde sigue haciendo su doctorado en la misma carrera. Habla muy bien el español, el francés, Inglés, japonés y portugués, alemán y catalán – valenciano y entiende un poco de coreano.

No hemos podido resistir la tentación de hacerle unas cuantas consultas a Miguel, puesto que dada su experiencia en este ámbito económico, su opinión puede resultar interesante.

En 2007 tuve la oportunidad de dar mi primera conferencia en Madrid, con motivo de los denominados bancos de tiempo y observé que en general todo este tipo de cuestiones eran desconocidas y había mucha posibilidad de informar sobre ellas. De hecho, en la actualidad creo que he dado más conferencias en España que en Japón.

Realmente todo depende de la voluntad de las personas que las emplean, tal y como se ha comentado en la charla. Ahora bien, sigue existiendo cierta reticencia, sobre todo entre los mayores al empleo de la tecnología. Por otro lado, tenemos que pensar que si viajamos a un país en el que está implantada una moneda únicamente virtual, ¿cómo vamos a pagar? Realmente es complicado que exista una unificación en este sentido, al final en las relaciones entre países se hace necesaria una moneda física.

Se trata de una cuestión difícil de unificar. Es posible que en España los céntimos más pequeños no valgan nada, pero con el número de países integrantes de la zona de moneda única, es posible que haya otros en los que dicha moneda sí tenga valor. Es cierto que con los niveles de precios en los que oscila la zona euro no tienen mucho sentido los billetes de más de cien euros, salvo para el empleo en actividades fraudulentas; también es cierto que países como España han tomado medidas en este sentido, prohibiendo los pagos en efectivo superiores a 2.500 euros, así que creo que nos encontramos en proceso.

Teniendo en cuenta que es una cuestión en la que ni el Banco de España ni el Banco Central Europeo tiene opinión, es difícil que llegue a haber conflicto. Ninguno de ellos se pronuncia sobre estas monedas sociales que cada vez van ganando más adeptos. Además, hay que tener en cuenta que cada una de las que hemos comentado, Trocobuy, Banca Wir, Banca Jak, tienen sus propias peculiaridades de funcionamiento, por tanto, lo primero que habría que hacer es observar qué mecanismos de intercambio se podría crear. De todos modos, estamos muy lejos de que una situación de este tipo se pueda producir.

No podemos olvidar de que se trata de un valor sin ningún respaldo en la economía real. A mí personalmente esto me hace desconfiar del mismo, teniendo en cuenta la variabilidad y fluctuación de valor que se ha visto en el último mes. Nunca confiaría en una moneda con tanta variación, pienso que es una moneda para frikis. Además, ¿te ves comprando el pan y pagando con BitCoins?