Ahorro »

El Rincón del Inversor: Bonos u obligaciones convertibles

David Pazos Carballal

En esta semana, en el Rincón del Inversor, trataremos un producto del que todavía no habíamos hablado, pero que no está exento de polémica. Se trata de los bonos u obligaciones convertibles.

Los bonos convertibles, se tratan de instrumentos que se mueven entre la renta fija y la renta variable, por lo tanto podremos considerarlos un híbrido. Debemos tener muy claro que este tipo de valores no se tratan de renta fija tradicional.

Este tipo de valores híbridos, inicialmente funcionan como un título de renta fija, pues durante cierto periodo de tiempo nos ofrecen un tipo de interés garantizado. Esto hace que durante el tiempo pactado estemos recibiendo unos cupones, que generalmente tienen un tipo de interés muy atractivo.

La segunda variable a tener en cuenta en este tipo de valores, es la conversión o canje. Los bonos u obligaciones convertibles, llegados a su vencimiento, o en ciertas fechas a elección del inversor se convertirán en títulos de renta variable de la empresa emisora. Por lo tanto pasaremos de ser bonistas a convertirnos en accionistas.

¿Cuál es el principal riesgo? El riesgo específico que nos encontramos en este tipo de productos, además de todos aquellos relativos a la renta fija tradicional, radica en el precio de canje o conversión. Dependiendo de cómo sea la emisión el precio de canje puede ser muy distinto, algunos ejemplos de fijación de precio de conversión son:

Como podéis observar, la forma de calcular la conversión de nuestra inversión en bonos hacia las acciones, puede ser muy variable, y por lo tanto el principal riesgo es que en el momento de la conversión, las acciones coticen por debajo del precio de conversión, lo que nos hace automáticamente tener una pérdida latente, que veríamos efectiva si nos desprendiéramos de las acciones.

En el caso de que el precio de canje, se fije en función de los precios en los que se sitúa la acción en la fecha de emisión de los bonos, el riesgo es superior, pues no sabemos como se comportará la acción en ese espacio temporal. Por el contrario, si el precio se fija en función del precio de cotización en el momento del canje el riesgo podría ser menor.

Un ejemplo de este producto, que ha traído quebraderos de cabeza a los inversores, han sido los denominados Valores Santander. Estos se emitieron en 2007 con el objetivo de adquirir parte de un grupo bancario holandés, y en el caso de que finalmente se cerrara la operación las condiciones del producto serían las siguientes:

En este última condición es donde radicaba el riesgo, pues según el precio del momento de la emisión cada bono de 5.000 euros sería canjeado por 385 acciones, por lo tanto la acción estaría valorada en 12,96 euros.

¿Qué les ocurrió a los inversores que esperaron hasta el último momento para canjear sus bonos por acciones?

Estuvieron recibiendo sus cupones del 7,5% y posteriormente al Euribor+2,75% hasta el vencimiento de la inversión. El 4 de octubre de 2012, vieron como deberían cambiar su inversión la cual tenía un valor de 5.000 euros, por 385 acciones. Estas acciones cerraron ese día el mercado cotizando a 5,867 euros. Su inversión de 5.000 euros comenzó a tener un valor de mercado de 2.258,80 euros perdiendo prácticamente la mitad de la inversión inicial.

Actualmente la acción del Santander cotiza por encima de ese precio de conversión, pero todavía no ha superado el precio de canje. Los nuevos accionistas han tenido inicialmente dos opciones, o asumir su pérdida o mantener su inversión y cobrar el dividendo.

¿Has tenido problemas con los bonos convertibles? Cuéntanos tu experiencia