Emprender en España: una historia sobre la tristeza empresarial

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Si creen que Frodo Bolsón lo pasó mal en su viaje a Mordor, si piensan que el argumento de la película “Lo imposible” es algo emotivo y duro, desconocen que el proceso de emprender en este país deja a la altura del algodón de azúcar las enteriores experiencias. Los emprendedores patrios son una mezcla entre amantes del sado más duro y un espíritu luchador incansable digno de mención.

dibujandobombilla

El último informe del Banco Mundial, “Doing Business 2013“, que analiza la facilidad con la cual se pueden hacer negocios en España es simplemente, demoledor. Un reflejo claro de lo duro y lo sufrido que supone emprender en este país.

Los datos que arroja en estudio, a modo de resumen son:

España baja dos puestos en el ranking global, pero lo tremendamente llamativo es que seamos el país 136 de las 185 economías que recoge el informe (ver cuadro siguiente), en facilitar la apertura de empresas (starting a business). Debido principalmente al alto número de procesos, 10 frente a los 5 de media de la OCDE, junto con los 28 días necesarios para registrar la empresa frente a los 12 que necesitan de media el resto de países de la OCDE.

Otro de los indicadores donde los resultados son pésimos es el de protección al inversor (“protecting inverstors”), donde ocupamos el puesto 100 (ver cuadro siguiente). ¿Qué elementos afectan negativamente a esta variable? Principalmente la facilidad de emprender acciones legales por parte de los accionistas, un índice que mide la capacidad para demandar ante tribunales la mala gestión de los gestores de la empresa por parte del accionariado. Si un 0 significase la imposibilidad de emprender acciones legales y 10 la una total facilidad, España obtiene un 4 frente al 7 de media de las economías de la OCDE, es decir, un insifuciente frente a un notable.

La situación de nuestro mercado energético (ver tabla siguiente) tampoco es ajeno al informe, algo de lo que hemos hablado en CapitaLibre más de una vez (en Tres gobiernos después, seguimos a vueltas con la electricidad y en Acerca de las causas del déficit de tarifa eléctrico ). El coste en porcentaje de la renta per capita para la instalación de energía eléctrica en España es de 232.1 y en el resto de la OCDE de 93.

A grandes rasgos, emprender en España es un proceso largo, tremendamente burocrático, caro y menos seguro para los accionistas en comparación con el resto de economías de la OCDE. Al que hay que unir la mala imagen social de los empresarios y la falta de iniciativa empresarial por parte de los españoles, más dispuestos a puestos en la administración pública o por cuenta ajena. Sin solucionar estas graves carencias, muy poco podremos hacer para poner remedio a uno de nuestros principales males: el paro.

Archivado en Autónomos, Emprendedores, España
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