El Rincón del Inversor: los mercados de derivados

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Los mercados de derivados, desconocidos para algunos y cotidianos para otros. Algunos los señalan como uno de los detonantes del movimiento especulativo y las crisis, para otras personas son buenas herramientas de cobertura. Seas del bando que seas, seguramente este artículo te interese.

Derivados

Es muy habitual escuchar en los tiempos que corren la palabra derivado, refiriéndose a temas financieros. Los mercados de derivados son complejos, en ellos se negocian multitud de instrumentos financieros derivados, de características tan variadas que ni nos imaginamos que existirían. La complejidad de estos instrumentos en ocasiones es elevada, por ello son piezas para la creación de algunos de los productos más complejos y peligrosos.

Un derivado es un instrumento financiero cuyo valor se deriva de otro activo, este activo es al que llamamos activo subyacente. Existen multitud de tipos de derivados, tomando tantos activos subyacentes como rienda suelta podremos dar a nuestra imaginación: renta fija, acciones, índices bursátiles, materias primas, tipos de interés, divisas…

Los productos derivados vienen ya de tiempos antiguos, pues en muchas civilizaciones se realizaban contratos similares a los que se realizan hoy en día en los mercados de futuros, como pueden ser los fenicios y japoneses en sus intercambios comerciales. Su origen se centraba en la cobertura de operaciones, pues de esta manera negociando un precio y unas condiciones de una transacción futura, se reducía considerablemente la incertidumbre en toda aventura empresarial. Su objetivo inicial era reducir el riesgo.

El punto álgido de los mercados de productos derivados se produjo en el siglo XIX, en el mercado de materias primas y el Chicago Board of Trade, actualmente uno de los mercados de derivados más importantes del mundo. En la década de 1970 aparecieron los primeros derivados cuyo subyacente era un producto financiero.

Los mercados de derivados pueden ser de dos tipos:

  • Mercados Organizados: en los mercados organizados, se negocian instrumentos derivados (futuros y opciones). En estos mercados interviene la figura de la cámara de negociación, que es la encargada de velar por que se cumplan las transacciones, para ello esta establece una serie de normas y reglamentos, es la que se encarga de poner las reglas del juego. En estos mercados organizados existe una estandarización de los contratos negociados, para que haya una mayor liquidez en los mismos.

  • Mercados no organizados o mercados OTC (Over The Counter): denominaremos mercado no organizado u OTC a aquel en el que no está sometido ninguna regla estricta, se permite el intercambio de instrumentos derivados entre los diferentes agente o intermediarios con total flexibilidad en los términos negociados. Estos acuerdos son privados entre las partes y no existe una cámara de compensación que vele por el buen funcionamiento del mercado, sino que funciona de forma bilateral.

En estos mercados de derivados se negocian diferentes tipos de instrumentos, los más representativos son:

  • Forward: es un contrato de compra-venta a plazo negociada bilateralmente. Esta negociación se produce a través de un mercado no organizado en el que ambas partes se comprometen a comprar o vender un activo determinado (el activo subyacente) en una fecha futura, fijando en el momento actual las condiciones del intercambio.

  • Futuros: los futuros son similares a los, forward, la diferencia con ellos, es que los futuros se negocian en mercados organizados, por lo tanto existen unas normas, una estandarización de los contratos y una cámara de compensación que vele por el buen fin de la operación.

En el caso de los forward y los futuros, en el momento del acuerdo no se produce ningún intercambio de dinero, sino que se producirá al vencimiento del contrato. En los mercados organizados para evitar el riesgo de crédito se exige el depósito de una garantía.

  • Opciones: son contratos financieros que conllevan un derecho para el comprador de ese derecho (no una obligación) de comprar o vender el activo subyacente bajo unas condiciones de precio y periodo de tiempo establecidas. Para tener ese derecho el comprador del mismo pagará una prima por ello.

A diferencia de los futuros en el que no había intercambio monetario en el momento del acuerdo, en el caso de las opciones si se produce un intercambio monetario. El comprador de la opción pagará una prima por ese derecho, ese pago de la prima es lo que le exime de la obligación de llevar a cabo el acuerdo, tan solo ejercerá su opción si le resulta beneficioso. Por el contrario en el caso de los futuros ambas partes están obligadas a realizar la operación en los términos acordados.

Estos productos que nacieron con el fin de minimizar el riesgo, se han convertido en instrumentos propicios para la especulación gracias a sus características y las posibilidades de apalancamiento. En próximas semanas entraremos de lleno en los diferentes usos que se le dan a los productos derivados y estrategias que nos servirán para intentar batir al mercado o reducir el riesgo de nuestras inversiones.

Archivado en Banca, Bolsa, Bonos del Estado, CNMV, Derivados, Derivados Financieros, Deuda Pública, Escándalo Financiero, Inversiones, Mercado Secundario, Mercados financieros, Rincón del Inversor
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