Financiación de los equipos de fútbol y ventajas fiscales

Financiación de los equipos de fútbol y ventajas fiscales

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Con el análisis del sector del entretenimiento he descubierto que se está usando a estas empresas con carácterísticas especiales con connotaciones políticas electoralistas, no comprendiendo como aún desde la sociedad o las administraciones no se han adoptado medidas de regulación para controlar la cuestión mencionada entre otras que se critican en este documento

Crece constantemente, ¿se llegará a pagar completa?

Nadie puede afirmar que vive a expensas de lo que sucede en los campos de fútbol. Porque, aparte de ser un deporte, es un tema rutinario que ocupa horas y horas de información y conversaciones, aparte de ser un enorme negocio. Aunque a muchos les pese, podemos afirmar que el deporte rey no representa los valores de la sociedad que otros pretenden imprimirnos con su juego limpio, es vox populi, la gran deuda que tienen los clubes con la Hacienda, que al fin y al cabo somos todos, y con sus acreedores que ronda los 5.000 millones de euros en la UE.

Es de reconocer que a cualquier ciudad le interesa tener un equipo entre los grandes de la Liga, véase como fue reconocida a nivel europeo la ciudad de La Coruña cuando el Deportivo pasó a jugar la Champions League y muchos de sus habitantes hacían propios los logros del club, identificándose con unos colores o enorgulleciéndose con los jugadores. Lo mismo sucede en la actualidad con la ciudad de Málaga. Esto lo podemos extrapolar a Madrid y Barcelona a un mayor nivel, en donde hay construidos monumentos y edificios dada la mayor magnitud o títulos conseguidos por sus equipos de referencia. Pero es mucho más que eso y en ocasiones se llega a la violencia tanto verbal como física por la rivalidad que estos clubes despiertan y muchas veces se provoca desde los medios de comunicación.

Aquí ya es claro el por qué de este apartado, dado un enfrentamiento continuo entre los dos equipos por acceder a facilidades financieras, recalificaciones de terrenos, minutos en la televisión pública. En conclusión, una mayor defensa de sus intereses. Los medios de comunicación sólo buscan vender y conquistar a los patriotas de su región, nacionalistas, simulando ser abogados y jueces en el apoyo otorgado a dichos clubes, para esto escriben opiniones sensacionalistas volcando la verdad hacia cada región. Es una ideología defendida línea a línea en los periódicos que agranda las diferencias entre los clubes en cuestión y provoca mayor descontento con el rival, tanto a nivel futbolístico como, en muchos casos, político. Cada gesto de los integrantes del club, propio o rival, es interpretado con numerosas opiniones, incluso llenando horas de debate televisivo, como una ofensa hacia los intereses ajenos, creyendo que esta manipulación puede acercar a los aficionados al fútbol, hace reflexionar sobre los verdaderos valores que se pretenden enseñar a los más pequeños.

Empresas deportivasUn claro ejemplo del independentismo que se vive en el fútbol. Son los pitos o silbidos que fueron vividos por Esperanza Aguirre en la final de la Copa del Rey entre Barcelona y Athletic de Bilbao tras prohibir que se jugase en el Santiago Bernabéu. Esto sucede continuamente manifestando el rechazo por los nacionalistas a otro emblema de nuestro país como es el Príncipe Felipe.

El nacionalismo llega a mostrarse en los inmigrantes en forma de agradecimiento a la comunidad que los acoge, identificándose con los colores del equipo de la ciudad. El pueblo ya está identificado con los logros del club y la felicidad de sus integrantes depende en gran medida de las victorias sobre el terreno de juego, se sienten dañados cuando se agrede a sus jugadores y más aún si cuando las noticias que los rodean pretenden explicar lo sucedido de forma partidista. Esta es la razón por la cual los políticos pretenden defender intereses de los clubes de fútbol incluso por y para la defensa de su marca, tanto la de España, como la de las comunidades o las banderas de los clubes que tanto dinero mueven con su marketing, derechos y fichas, entre otros, incluso en ilusión y esperanza.

Entrando brevemente en el mundo empresarial, sabemos que un símbolo significa poder, que la marca ha creado en la mente de los clientes una necesidad priorizando su consumo por encima de sus rivales, hasta se crean nuevos puestos de trabajo para la defensa de los intereses de la compañía y que sus usuarios se identifiquen con las prestaciones o utilidades que se pueden desprender de un producto o servicio. Es el caso del marketing que ya por 1980 se volcaba hacia el cliente intentando crear necesidades para mejorar la cifra de negocios de la compañía. También en esta última década se ha acuñado el término branding como proceso empresarial integrado dentro del marketing que pretende la defensa de la imagen de marca. Con todo esto vemos las estrategias que se han llevado desde el mundo de la empresa hasta el mundo futbolístico, incluso a la política aunque muchos aún seamos reacios a aceptar que esto sea así. Entendíamos a los equipos como entidades en búsqueda de éxitos deportivos, pero ya vemos que esto no es su único objetivo y que muchas veces los partidos se ganan fuera de los terrenos de juego -sanciones deportivas, deudas, cifra de negocios, número de afiliados, venta de noticias, altercados, gobierno-. Se ha convertido a los clubes y muchas veces a los jugadores en símbolos de una ciudad o región.

Continuamos diciendo que si lo que de verdad se desea desde las administraciones es el fomento de la actividad deportiva, no debería de convertirse en un negocio el establecimiento de las instalaciones para su práctica, no exigiendo la gratuidad, pero sí exigiendo un precio acorde con el coste efectivo. Una crítica a la deducción por el pago de la ficha en un traspaso es debido a que la deducción está condicionada a que el pago sea efectuado de forma única, no fraccionado y dado que estamos hablando de cuantías considerables debería de contemplarse la deducción también para un pago en distintos ejercicios, pero se estaría haciendo una distinción entre las demás empresas y las Sociedades Anónimas Deportivas, aunque como os comento ya se califican como entidades deportivas especiales.

Remuneración descompensada para el trabajo realizadoLas fundaciones se han introducido como una forma de pagar menos impuestos por los patrimonios de los futbolistas y de los distintos agentes deportivos. Está bien defender que deben tener igualdad en el cobro de sus ingresos y de la fiscalidad que ello les ocasiona, pero sin duda alguna es coherente con la realidad impedir que se formen este tipo de sociedades sin ánimo de lucro y sin fines sociales positivos sólo por el mero hecho de reducir la tributación que les corresponde. Desde presidentes de fútbol hasta los jugadores y muchos directivos han buscado las rendijas de la Ley para no colaborar con la hacienda pública y con el resto de los ciudadanos, siendo destacable que son emblemas de la sociedad y su deber es de dar ejemplo, y que sus retribuciones son en mayor medida elevadas gracias a esta condición.

Los salarios elevados que perciben son también cuestionables dado que parece justificado que sean merecedores de ello, no son superiores al resto de los mortales en la proporción que a los ingresos se refiere sobre el salario medio de los trabajadores. Esa condición de superhombres los coloca en una clase social muy por encima de lo soñado, y que esperemos se entre en conciencia social para que se proceda al control de dichas retribuciones desorbitadas. No es sólo envidia lo que en mi persona despierta esta diferencia salarial, sino que la crítica va dirigida a todos los beneficios que obtienen, aunque en algunos aspectos ya mencionados y que no están igualados a los del resto, dado que situamos a los futbolistas como héroes regionales sólo por hacer lo que ellos quieren o les gusta, dar patadas a un balón, mientras el común de los mortales apenas puede disponer de fondos para el acceso en directo a este tipo de entretenimientos fomentados o subvencionados por todos.

Reflexionando sobre todo lo que os he expuesto, puedo afirmar que si la deuda que tienen los clubes con Hacienda y con la Seguridad Social no es pagada finalmente, somos todos los ciudadanos de a pie los que la tenemos que hacer efectiva cuando no nos corresponde.

Archivado en Branding, Deportes, Fomento de las desigualdades en el fútbol, Marketing, Nacionalismo, Regulación deportiva
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