Contra viento y marea: a lo único que debemos temer es al miedo de Antón Costas

Contra viento y marea: a lo único que debemos temer es al miedo de Antón Costas

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“Contra viento y marea” es una nueva sección en CapitaLibre con ganas de polémica, debate e intercambio. Los miércoles, ese día de la semana anodino, en el que llevamos dos trabajados y nos faltan dos para volver a descansar, ya no volverán a ser tristes y aburridos, sino el día que un humilde servidor, contra viento y marea, defenderá sus ideas y posturas contra artículos y opiniones que no comparto.

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Se trata de una mera casualidad que el economista de la Universidad de Barcelona, Antón Costas, sea el protagonista de las dos entradas existentes hasta ahora de “Contra viento y marea”. Al término de la lectura del artículo que hoy traigo ante ustedes, descubrí que había subrayado y llenado de anotaciones la página del periódico donde estaba escrito, comprendí que esa atención y rico debate creado gracias al autor, se merecía formar parte de nuevo de esta sección. Antes de comenzar, mencionar que el artículo procede del suplemento Negocios del diario El País, publicado el día 30 de diciembre del 2012.

El Sr. Costas defiende que la utilización de las políticas económicas que se están ejecutando, son fruto de un diagnóstico erróneo de la actual crisis, cito textualmente:

> El diagnóstico culpabilizó a la sociedad de los tres problemas económicos básicos que tenemos. El déficit público lo atribuyó a la prodigalidad de los programas sociales de bienestar. El déficit comercial a los salarios y a la falta de competitividad de las empresas. Y el sobre-endeudamiento de las familias a su incontinencia en el gasto inmobiliario. […] Este diagnóstico es erróneo.

Para el autor, los orígenes son otros. En el caso del déficit y la deuda pública, estas no son causa, sino consecuencia de la crisis, por ende, cualquier política económica enfocada en resolver esas dos magnitudes, no puede solucionar la crisis, porque no supone actuar contra el germen de la misma. Sin embargo, creo que el autor se empecina en no ver que esta crisis no es unitaria, sino la suma de cuatro que se han ido sucediendo a lo largo del tiempo, a saber, la crediticia, la inmobiliaria, la financiera y por último, la de deuda pública.

En relación al déficit comercial y el sobre-endeudamiento, el profesor Costas se decanta por la tesis defendida ya anteriormente por el Gobernador de la Reserva Federal, Ben Bernanke en marzo del 2005, antes de llegar a ocupar el cargo que desempeña en la actualidad. El problema encuentra su explicación en las políticas económicas emprendidas con anterioridad por muchos países asiáticos, entre ellos China, con devaluaciones de sus monedas y bajadas de su demanda interna, logrando con ello, una política exportadora que generó un ahorro neto nacional que contrastaba con las necesidades de financiación de algunas economías de Occidente. La suma es sencilla, ese ahorro salió de oriente, cual especie en la Ruta de la Seda ,y se dirigió sobre todo a Estados Unidos, Irlanda, Reino Unido y el sur de Europa, lo cual propició la burbuja inmobiliaria.

Lamentablemente, pedir al ratón que nos dé explicaciones sobre el por qué ha desaparecido el queso, aunque tiene cierta lógica, es un ejercicio de confianza excesiva, pues es muy difícil que el culpable reconozca su fechoría. El sr. Bernanke no puede alegremente reconocer que el origen de la crisis está en la política monetaria expansiva que después de los atentados del 11- S, emprendieron la mayoría de los bancos centrales del mundo. Como tampoco podemos esperar que reconozca que esa manipulación artificial de los tipos de interés del dinero, provoca profundos desequilibrios entre el ahorro y la inversión, dando alas a un sistema crediticio que impulsado por la reserva fraccionaria, es capaz de poner en circulación un dinero creado por la magia de la contabilidad financiera bancaria. Ese torrente monetario lo inundó todo, nos emborrachó de tal forma que cualquier proyecto de inversión parecía más que rentable, desvirtuó y cegó a muchos emprendedores y compradores con la falsa sensación de un dinero barato, eterno y sin efectos negativos.

Reconocer lo contrario supondría para el Gobernador de la FED, aceptar que es la institución que dirige y representa, no solo ha sido el origen de la crisis, sino la incapacidad que la misma tiene para darle solución más allá de volver a inundar el mercado de dinero, de dar más alcohol al borracho para que campeé lo mejor que pueda la resaca. El problema es que tarde o temprano, habrá que dejar de recurrir al dinero barato y fácil de los bancos centrales y entonces, volveremos a estar otra vez en el mismo dilema.

¡Si Hayek levantase la cabeza!

Archivado en Análisis, Crisis, España, Estado del Bienestar, Teoría Económica
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