Contra viento y marea: Escuelas de Negocios y la profecía autocumplida del Homo Economicus

Contra viento y marea: Escuelas de Negocios y la profecía autocumplida del Homo Economicus

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“Contra viento y marea” la sección de CapitaLibre con ganas de polémica, debate e intercambio. Los miércoles, ese día de la semana anodino, en el que llevamos dos trabajados y nos faltan dos para volver a descansar, ya no volverán a ser tristes y aburridos, sino el día que un humilde servidor, contra viento y marea, defenderá sus ideas y posturas contra artículos y opiniones que no comparto.

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Los refranes suelen ocultar en la mayoría de los casos un poso de sabiduría popular útil y práctico, uno de ellos nos dice que “no hay mal que por bien por venga”, es decir, que incluso en los peores momentos podemos sacar lecciones que nos reporten un beneficio. En la actual época de crisis, no son pocos los que opinan que uno de los principales culpables, por lo menos en el rol de impulsores, del origen de la misma son las escuelas de negocio y su modelo pedagógico y educativo. ¿Están en lo cierto?

Donde algunos sufren orgasmos intelectuales al oír nombres como Harvard Business School, Stanford Graduate School of Business, The Wharton School o las españolas Iese Business School, IE Business School o ESADE; otros sufren tremendos escalofríos como si se les mencionase el nombre de toda la corte infernal. Para los primeros son lugares de saber, aprendizaje y excelencia educativa; para los segundos, centros elitistas con la única intención de crear profesionales con una única meta, ganar dinero a toda costa, pese a quien pese.

Amalio Rey, responsable de proyectos en Emotools, parece que pertenece a los segundos. En su blog publica una entrada cuyo título es Escuelas de Negocios y la profecía autocumplida del Homo Economicus, en ella se muestra muy crítico con la ideología que él considera dominante en las escuelas de negocios, sobre todo en las de mayor prestigio, que precisamente lo han adquirido por ser las mayores defensoras y profetas de la misma. ¿Y qué ideología es esa?, la del “Homo œconomicus”.

Sin entrar en largas definiciones sobre el término, podemos decir que es una forma de ver la acción del hombre como un ser racional, capaz de procesar de forma adecuada la información de la que dispone y actuar consecuentemente. Esta visión suele ligarse con la economía neoclásica y algunos son incapaces de separarla de esa palabra tan usada y mal entendida como “neoliberal”. Por tanto, se considera que el “homo œconomicus” es la fiel imagen de esa cita de Adam Smith:

No es la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero la que nos procura el alimento, sino la consideración de su propio interés.

Pero ese “propio interés”, va mucho más allá del sentido reducido que los críticos de Smith entienden y mal traducen por egoísmo.

Desde esa concepción limitada de la idea de Smith, nacen las críticas de Amalio Rey a las escuelas de negocios, a las que acusa de ser los proselitistas del mercado, el capitalismo y toda esa ideología neoliberal que asola la sociedad actual. Para ilustrar su tesis, cita en su blog el siguiente texto:

Las críticas pueden llegar a ser muy duras, como las que hace Florence Noiville, periodista y economista graduada en la École de Hautes Études Commerciales (HEC) de París, que asegura que “en las escuelas de negocios el talento lo vuelven avaricia y devuelven a la sociedad tipos engreídos, cínicos y ajenos al bienestar colectivo”. Esta opinión coincide con el hecho cierto de que buena parte de los responsables del desastre financiero en el que estamos metidos desde 2008 son ejecutivos formados en esas instituciones.

Por supuesto, tampoco podía faltar Stiglizt entre los mencionados:

Según Joseph Stiglitz, esa crisis fue provocada sobre todo por una “disonancia entre los beneficios privados y sociales”, y éste es un problema que entra de lleno en las competencias educativas de las EN.

School of BusinessLo que no soy capaz de entender es como esas personas tan críticas con el eletismo de las escuelas de negocio, hayan estudiado precisamente en las mejores escuelas y universidades, incluso entre la élite de la élite. La señora Florance Noiville en la Escuela de Altos Estudios Comerciales, una de las principales escuelas de negocios de Europa, y el señor Stiglitz, que comenzó sus estudios ya en un colegio privado exclusivo como el Amherst College y luego estudió en la Universidad de Chicago y el Instituto Tecnológico de Massachusetts, más conocido como MIT. Sólo puedo pensar que la motivación que los lleva a razonar así es que como Pareto describió en su teoría de las élites, la clase dominante hará todo lo posible por impedir el alzamiento de la nueva élite, incluso menospreciar el camino que les aupó a ellos primero. Eso si que es un igualitarismo bien entendido.

Pero si voluntariamente me pongo el velo de inocencia y la buena intención, como el autor del blog, y considero las palabras de sus citados como benevolentes, no puedo dejar resaltar un hecho curioso, y es que son los estudiantes de dichas escuelas de negocios, que supuestamente estarían influidos por la negativa ideología que éstas imparten, sus principales críticos. Esto me lleva a pensar que no son tanto los conocimientos que las escuelas imparten, sino los individuos y sus valores los que deciden como usar las herramientas y saberes que allí aprenden. El falsacionismo de Popper sería aquí claramente aplastante.

Sin embargo, yo creo que el problema va más allá, y se dan varias idas falsas, que yo llamaré mitos, sobre la filosofía de las escuelas de negocio.

La primera sería el mito de lo social o de pensar que cualquier palabra a la que se le ponga el adjetivo social, se convierte mágicamente en algo bueno y maravilloso. Ya Hayek decía en su libro La fatal arrogancia:

[…] la palabra “social” ha adquirido tal variedad de significados que carece ya de toda utilidad como medio de comunicación. […] las consecuencias negativas de su empelo resultan evidentes. En primer lugar, implica una concepción de la sociedad evidentemente falaz, […], a saber, que aquello que sólo es fruto de los impersonales y espontáneos procesos del orden extenso es en realidad fruto de una creación deliberada.

Así, esa disonancia de Stiglitz entre los beneficios privados y sociales no tiene sentido, porque todos los beneficios privados son sociales, porque es imposible crear un beneficio sin algo llamado sociedad, es decir, sin la presencia de otros. Todo beneficio privado es un beneficio social, pero lo que el economista estadounidense quiere decir con esa palabra, es que algunos beneficios privados deberían repartirse entre otros beneficios privados. A Stiglitz le preocupan los ricos, a mi me ocupan los pobres, porque deseo que sean ricos.

Además, estoy seguro que cuando ambos dan sus conferencias, charlas, congresos y cursos, además de las correspondientes clases en sus universidades de élite, no dejarán de cobrar sus generosos sueldos. Propongo yo que como verdadera labor social y ejemplo a seguir, podía el profesor Stiglitz aceptar el salario de una universidad pública norteamericana, se imaginan el tirón y el prestigio que dicho centro ganaría sólo con la presencia de un Nobel de Economía entre sus filas, ni los mejores argumentos en defensa de la enseñanza pública superarían ese acto. Pero claro, es mejor ver la paja en el ojo ajeno a la viga en el propio, así cuando a uno le tocan sus emolumentos, se convierte de repente en ese ser “smithtiano” que sólo busca su interés personal y que tanto repudian.

Las escuelas de negocio por tanto, cumplen con su papel social formando profesionales competentes y capaces de gestionar una empresa, que será capaz de satisfacer una serie de demandas y necesidades, creando empleo y riqueza. Y lo hacen muy bien porque ellas mejor que nadie, han entendido como cubrir una carencia que el mercado de las universidades no fue capaz de ver, la capacitación práctica en una serie de habilidades y herramientas de gestión empresarial.

El segundo mito es la carencia de conocimientos humanistas en las escuelas de negocios. Para comenzar, todo conocimiento es humanista, pues procede del hombre, independientemente que sea una ecuación que represente como una partícula gana masa de la física cuántica o el verso de un poema de Homero. La división, para mi inútil y estúpida, entre ciencias naturales o humanas, ciencias puras o letras, ciencias y humanidades es una de las ideas más peligrosas que pulula por ahí.

No hay por tanto, una carencia de saberes humanistas, pero incluso entrando a jugar con la cartas del autor, en las escuelas de negocio también se enseña filosofía, política, arte, etc. , aunque si bien es cierto desde un punto de vista que prima lo pragmático frente a lo teórico. Lamentablemente, la mayoría de los que defienden una enseñanza filosófica o humanista pierden de vista ese enfoque necesario de lo pragmático, dejando la pedagogía de esas materias en el terreno de las ideas, sembrando la semilla de la duda sobre la utilidad misma de impartir dichos conocimientos más allá del goce intelectual. Hay mucha más filosofía de la que nos han enseñado en la escuela, porque la filosofía también tiene su praxis, lo que potencian las escuelas de negocio es a no quedarse sólo en el mundo de las ideas, sino a llevar esas ideas a la práctica.

El tercer mito es del ejecutivo tiburón de las finanzas. Muchos de los críticos de las escuelas de negocios se han quedado en los años ochenta y la imagen preconcebida de los ejecutivos y financieros como el protagonista de Wall Street, Gordon Gekko. No soy un iluso y no voy a negar que algo de verdad existe en ese cliché, pero esa filosofía de negocios están más desfasada de los que muchos creen. Además de ser una imagen prototipo y falsa, pues al año salen miles de estudiantes de esas escuelas de negocio en todo el mundo y no todos cumplen ese fatídico destino de odio, egoísmo y ganas de dominar el mundo. El querer ganar más dinero no es en sí malo, lo grave está en ganarlo a través de prácticas ilegales o criminales.

Un discurso para mí, contrario al capitalismo, al mercado y la libertad individual que se sustenta en unos mitos falsos que unidos, por lo que puedo leer del artículo, al desconocimiento total del autor sobre las escuelas de negocio, dan como resultado una crítica sin sustancia ni fundamento pero que por lo general, ante mi sorpresa y desconcierto, suelen difundirse por la red como la pólvora.

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Comentarios (7)

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  • Guillermo dice:

    He llegado aquí a partir del blog de Amalio Rey y, a pesar de estar de acuerdo con Amalio, me estaba pareciendo un razonamiento muy acertado hasta que he llegado a esto esa disonancia de Stiglitz entre los beneficios privados y sociales no tiene sentido, porque todos los beneficios privados son sociales, Decir esto … lo siento no se me ocurre nada suave que refleje lo que me provoca esta afirmación … que es infantil, quizás. Y lo de “todo conocimiento es humanista …” , está claro que no tiene sentido la diferenciación entre ciencias y humanidades pero en el contexto en el que nos estamos moviendo, tiene otro significado. Por poner el ejemplo más tonto que se me ocurre, el conocimiento que nos permite hacer uso de la energía nuclear tiene un enfoque humanista si permite salvar vidas en un hospital o desarrollar energía, pero deja de serlo si el objetivo es bélico. Me hace gracia que la visión neoliberal acuse a la visión “humanista” (por denominarla de alguna manera) representada por Amalio, de ser demasiado naïf, cuando son los argumentos neoliberales los que resultan absolutamente infantiles.

    • Estimado Guillermo,

      El desagrado que le ha producido leer mi palabras sobre los beneficios públicos y privados, encuentra su origen en la conceptualización que usted tiene del término “social”. Durante cinco años enteros en mis estudios como sociólogo, intenté e intentaron, forjar y forjarme una definición del término social, al final, llegué a la conclusión de que lo social es lo relativo a la sociedad y por tanto, dotar de adjetivos calificativos o valoraciones morales y éticas a un concepto como ese, no deja de ser una cosificación, entendida en la segunda acepción propuesta por la RAE, ” Reducir a la condición de cosa aquello que no lo es.” . Es lo que Hayek, ya antes que yo, expuso de forma magistral en “La fatal arrogancia”, que se ha dotado de una serie de virtudes positivas al término social, que se ha llegado a cosificar el término por algo que no tiene relación.

      Surgen así esperpentos lingüísticos y sin sentido como “justicia social”, “economía social”, “política social”, “estado social” que enmascaran más un valor o virtud, de corte ideológica en la mayoría de los casos, que una referencia a través del lenguaje a un ente real. Toda justicia, economía, estado o política son producto de lo social, es decir, de una sociedad, independientemente de que a ese producto resultante, le podamos aplicar valoraciones positivas o negativas.

      Me tilda usted a mí de naíf, pero no puedo dejar de sorprenderme por lo cándido de su comentario, ya que pensar que sólo es humano “lo bueno” no deja de ser una forma de pensar bastante ilusa. El ser humano, y eso es algo que las tradiciones filosóficas orientales han sabido recoger desde hace milenios, es un potencial para lo positivo y lo negativo, en todos nosotros está la capacidad para lo bueno y lo malo.

      Digo ésto porque con su idea de lo “humanista” ocurre exactamente lo mismo que ocurría con el término social. Humanista es lo relativo a lo humano, la humanidad o bien, esa actitud del Renacimiento de vuelta a lo clásico de las culturas griega y romana. Porque incluso, en la tercera acepción de la RAE, “Doctrina o actitud vital basada en una concepción integradora de los valores humanos”, no hay valor humano que no sea, valga la redundancia, humano, no hay valores felinos, vegetales o minerales. Por tanto, esa concepción integradora recogerá lo positivo y lo negativo y dejará, en manos del individuo responsable, la decisión de sus actos y su asunción.

      Toda ciencia es humana, todo acto es humano y por tanto, tan humano es la aplicación médica de la energía atómica como su uso militar, aunque el segundo nos produzca rechazo y porque no decirlo, incluso asco.

      Seguirá usted pensando que el infantil soy yo, pero pienso que si ya he asumido y aceptado las dos caras de la moneda del hombre y la mujer, el cándido y el inocente no podré serlo yo. ¿No creé?

  • Guillermo dice:

    Para no seguir con discusiones semánticas creo que seria conveniente dejar claras las posiciones. Creo que no me alejo mucho de la realidad si digo que su posición es que, mientras sea legal cualquier acción con el objetivo de obtener un beneficio propio, principalmente material, es positiva “per se”. Yo lo que digo es que le ley no define la moral (en muchos casos es contraria) y que nuestras acciones también hay que analizarlas desde ese marco “moral” y que en ese marco lo social es un factor determinante. No es lo mismo una empresa que legalmente gana dinero de manera expeculativa sin considerar las consecuencias sociales de esa ganancia, que una empresa que hace crecer el bienestar de la comunidad. Dar ejemplos a estas alturas creo que está de más, pero la crisis financiera en general (estafa financiera lo llamo yo) y lo que ha ocurrido con las preferentes en particular no sería un mal ejemplo de mala praxis con consecuencias sociales lamentables. Tampoco me alejaría mucho de la realidad si digo que usted piensa que el estado es una molestia para que la iniciativa privada junto al libre mercado capitalista es el mejor garante del equilibrio institucional y el crecimiento económico de un país, La prueba palpable de esto es que en este país las instituciones no funcionan y estamos sufriendo un estado fallido. Lo que yo defiendo es que, que suframos un estado fallido no quiere decir que el estado no sea necesario y la prueba de ello es que las sociedades más avanzadas disfrutan de un estado fuerte. Nuestra crisis, la de este país, no es financiera ni económica, es moral y cultural porque, empezando por nuestros dirigentes, no tenemos asumido que lo de cada uno es importante pero lo de todos lo es aun mucho más. Y no hay que ser muy viajado para ser conscientes que esto es lo que de verdad nos aleja de ser una sociedad avanzada.

  • Estimado Guillermo,

    No sabría por donde empezar, pero intentaré ser lo más organizado, conciso y claro ante la avalancha y multitud de temas que usted saca a la palestra.

    1.- Ética, moral y negocios están mucho más relacionados de lo que puede parecer en un primer momento. Sin la necesidad de recurrir a la tesis de Max Weber sobre el origen calvinista del capitalismo, éste no podría haberse desarrollado sin una ética y una moral que supera las impuestas por el Antiguo Régimen. Las ideas de libertad, individualidad y propiedad privada son indispensables para el surgimiento del sistema económico basado en el capital, pero por ende, también de la propia idea de democracia y estado moderno. Es cierto que la ley no define la moral, pero si la moral define a la ley, pues el derecho es costumbre, sin embargo, debemos ser cuidadosos con la aplicación de que todo lo moral, es superior a la ley, porque puede jugarnos una mala pasada. Por ejemplo, mi moral puede decirme que debo practicar la ablación de clítoris a mi hija, pero la ley me lo impide. Por tanto, mi marco moral puede ser el que sea, pero no puede ser transgresor de una serie de pactos mínimos de convivencia que impone la ley. Si su moral no permite ciertos comportamientos, pero la ley si, lo único que puede hacer es mostrar su oposición, respetarla e intentar cambiarla si está en su ánimo.

    2.- No hay nada malo en la especulación, porque usted también especula, ya que prefiere comprar barato y vender caro. Los procesos de especulación están muy mal explicados y son muy mal comprendidos por la mayoría de las personas que viven ajenas a los mercados financieros. El especulador asume un riesgo al comprar algo que no sabe si va a subir o bajar de precio, pero no es per se una actividad ilegal, porque cuando usted adquiere un bien mobiliario o inmobiliario como parte de una estrategia de inversión, lo que busca es ganar un dinero. Además, la especulación dota al mercado de profundidad, es decir, de permite que aquellas personas que deseen, por algún motivo, deshacer sus posiciones de inversión, hacerlo de una forma rápida y sencilla. De lo que usted culpa a la especulación, es de subir los precios de bienes que consideramos básicos: alimentos, vivienda, etc. Sin embargo, lo que usted no es capaz de ver es que en la mayoría de los casos, esas subidas que permiten la especulación, ojo, que la permiten, pero que no son promovidas por el especulador, son originadas por el intervencionismo estatal. Los mercados agrícolas mundiales están enormemente intervenidos bien sea mediante subvenciones como la Política Agracia Común, como por aranceles, limitaciones de importación, etc. .. En ese efecto distorsionador del estado sobre el libre juego del mercado, es el que crea las condiciones para que un inversión pueda especular.

    3.- Empresas y bienestar social. Una empresa, cualquier empresa, tiene dos responsabilidades: satisfacer a sus clientes y ganar dinero. Si cumple con esas dos obligaciones, está cumpliendo su papel en eso tan borroso del “bienestar social”, aunque yo no comparta ese concepto y lo encuentre borroso. Si posteriormente decide realizar otro tipo de funciones de carácter benéfico a través de fundaciones, organizaciones, donaciones, etc. es algo que hace a mayores como cualquier ciudadano común. Nada les obliga a hacerlo si no quieren hacerlo. Por cierto, ese binomio cliente-beneficio, es más poderoso de lo que aparenta, pues nada promueve mejor el cambio en el comportamiento de una empresa que las exigencias de un cliente.

    4.- Si nuestras instituciones no funcionan, no es por culpa del sistema capitalista, los mercados financieros y mil enemigos más que el estado nombra para no reconocer sus fallos. Las instituciones fallan porque cegados por las estructuras, pensamos que tienen vida propia, sin embargo, no es así, están dirigidas y gestionadas por personas, individuos al fin y al cabo, con sus virtudes y sus defectos. El estado del bienestar es culpable de una de las más graves carencias morales que existe, la responsabilidad. Al calor de Papa Estado, los individuos han caído en el peligroso juego de pensar que sin él, nada pueden hacer, pero también, a negar toda responsabilidad de las actuaciones individuales. Así, si me compro un piso sin haber considerado todas las opciones, sin saber que asumo un riesgo del que seré responsable; luego espero que el estado me salve. El Estado del bienestar ha originado un comportamiento de inmadurez generalizada, de prolongación de la etapa infantil en todos nosotros, no asumiendo responsabilidades, esperando que nos saquen las castañas del fuego. Ocurre con los bancos que han sido rescatados, con los desahuciados, con los empresarios subvencionados, con el que adquiere un producto que no entiende y luego espera que le devuelvan su dinero (aunque en muchos casos se haya producido una venta ilegal, como por ejemplo, en muchas de la venta de acciones preferentes). Pero ese es el juego del estado, crear ciudadanos, individuos que no quieran independizarse de su calor.

    • Guillermo dice:

      No voy a contestar a todas las falacias de su argumentación, me quedo con la más grave que también es la más descarada. Según usted El estado del bienestar es culpable de una de las más graves carencias morales que existe, la responsabilidad. Es que es tan evidente que cuesta razonarlo, pero bueno … Si ponemos en una lista los paises que han llegado al más alto nivel de estado de bienestar, por ejemplo Suecia, Finlandia, Suiza, Noruega, etc. ¿Que pruebas hay de que su ciudadanía carezca de responsabilidad? Más bien lo contrario, tienen ese nivel de bienestar porque son muy responsables y muy conscientes de que LO DE TODOS ES MÁS IMPORTANTE QUE LO SUYO PROPIO. Por eso tienen el nivel que tienen en educación, en cultura, en sanidad, etc. etc. Vayamos al lado contrario, paises con un bajo nivel de estado de bienestar … España por ejemplo … y lo que nos queda. Ni siquiera nuestros gobernantes tienen clara la máxima que vuelvo a repetir, ES MÁS IMPORTANTE LO DE TODOS QUE LO MIO PROPIO y así nos va. Le daría miles de ejemplos y de estudios contrastados de que es necesario educar a los niños en la confianza y en la tranquilidad, esa es la base y el fundamento para disponer de una sociedad equilibrada. Me imagino que no valdrá para nada, porque entiendo que tiene muy clara su posición pero le dejo este video por si le hace reflexionar

      Me quedé huerfano con 16 años y me he buscado la vida desde entonces yo solito y no me ha ido nada mal. Le cuento esto para que entienda que no hablo desde una posición cómoda, si no todo lo contrario y seguramente por mi experiencia estoy convencido que una sociedad en la que se asegure unos mínimos sobre los que desarrollar una vida es necesario, ya que si no es cuando aparecen las verdaderas desigualdades. La sociedad que usted defiende se convierte en muy fácil para los que ya están arriba y muy complicada para los de abajo, eso es una realidad.

      • Estimado Guillermo,

        Desconoce usted por completo tanto la historia económica de los países nórdicos, como el funcionamiento de sus estado de bienestar, algo por otro lado, muy común entre los que defienden ese modelo.

        Tomemos Suecia, siempre en boca de todos por su ejemplar estado de bienestar. Durante los años 90, los suecos sufren una de las peores crisis económicas de su historia, motivado sobre todo por el elevado déficit público y los altos niveles de intervención de su economía. En los años 70-90, el gobierno socialdemócrata elevó casi todos los impuestos más del 10%, algunos márgenes impositivos llegarón incluso a más del 80% de los ingresos de algunos trabajadores y el gasto público superó la mitad del PIB nacional.

        En este contexto, el nuevo gobierno salido de las urnas, comienza con una política económica basada en la desregularización, la bajada de impuestos, la reducción del gasto público y la introducción de medidas privatizadoras en la economía. El inmenso estado del bienestar sueco tenía que ser reducido si no querían verse arrastrados por él. Entre las medidas más polémicas tomadas entonces por el nuevo gobierno, se encontraban la educación, las pensiones y la energía.

        Sería muy largo de explicar aquí, pero lo resumiré sin perder la esencia:

        a) En educación, implantaron el cheque escolar y permitieron la apertura de centros privados. Los padres pueden elegir libremente cualquier centro educativo para sus hijos, con la única condición para los centros de admitir primero a los de su localidad. Cuando un centro matricula a un niño,recibe ese cheque por parte de los padres, que es donde obtiene su financiación.

        b) Las pensiones optaron por un modelo complejo basado en tres modalidades, siendo la principal característica que se trata de uno de capitalización, donde parte de la pensión que los suecos cobran, se obtiene de una aportación obligatoria a fondos de pensiones tanto públicos como privados. A ello se suman los planes de pensiones de empresa, que cubren el 90% del mercado laboral sueco.

        c) Se retira la prohibición de construir más centrales nucleares, se deja de subvencionar la construcción de energías limpias o alternativas, se liberaliza la fijación de precio por el mercado, así como todas las fases del proceso energético: extracción, tratamiento, transporte, servicio.

        Podría poner muchos más ejemplos, pero lo que está claro es que el estado de bienestar sueco funciona no porque haya introducido más estado, sino porque fue capaz de crear un espacio para el mercado, haciendo competir a las empras públicas con las privadas en las mismas condiciones. Resulta paradójico que con menos estado y más mercado, hayan conseguido mejor estado del bienestar.

        Por otro lado, he visto el vídeo, y no puedo más que quedarme perplejo. No puede ser más que una gracia del destino que usted me coloque un vídeo sobre el comportamiento de la indecisión judía frete al movimiento nacional socialista. ¿Es que usted no ve que todas las grandes dictaduras se han basado en esa defensa a ultranza de su consigna? En la URRS, en la Alemania del Tercer Reich, en la Italia fascista, en la China de Mao, en Corea del Norte y la España de Franco, todo interés privado estaba atado, vilependiado y supeditado al interés de todos.

        Le dejaré una cita de Fernando Savater de su libro “Política para Amador” para que reflexione al respecto:

        “Quiero serte franco: vivir en una sociedad libre y democrática es algo muy, pero muy complicado. En el fondo, los grandes totalitarismos de nuestro siglo (comunismo, fascismo, nazismo y los demás que vengan, si es que aún falta alguno) son intentos de simplificar por la fuerza la complejidad de las sociedades modernas: son enormes simplezas, simplezas criminales que intentan volver a algún beatífico orden jerárquico primigenio en el que cada cual estaba en su sitio y todos pertenecían a la Tierra Madre y al Gran Todo Común. El enemigo siempre es el mismo: el individuo, egoísta y desarraigado, caprichoso, que se desgaja de la acogedora unidad social (lo que un pensador bastante cruel, Federico Nietzsche, llamaba «el calor de establo») y se toma demasiadas libertades por su cuenta. Los totalitarismos siempre hacen burla de las libertades «formales o burguesas» que están vigentes en los regímenes más abiertos: las ridiculizan, demuestran su inoperancia, las consideran un simple engañabobos… ¡pero en cuanto pueden acaban con ellas! Saben que a pesar de su aparente fragilidad, de su frecuente ineficacia, el unanimismo totalitario no puede coexistir con las libertades políticas elementales: si se las tolera, a la larga acaban con la autoridad de tanques y policías.”

  • Pepe P. dice:

    Impresionante discurso. Protágoras, patrón de los MBAs, estaría orgulloso. Enhorabuena.

    • Gracias Pepe P,

      Protágoras, que tenía más don de la palabra y estaba mejor rodeado en la Atenas de Pericles, no sé si estaría orgulloso, pero yo sí.

      Le agradezco el cumplido.

      • Guillermo dice:

        En cuanto a su reflexión sobre Suecia y en concreto sobre la educación se viene a bajo con un dato. La gran mayoría de los alumnos (alrededor de un 98%) acude a escuelas públicas dependientes de las municipalidades, aunque se puede elegir libremente entre escuelas públicas y privadas.

        Que diga usted que yo defiendo régimenes totalitarios debe estar provocado por la radicalidad de su posicionamiento. Para su información soy emprendedor, por lo tanto defensor de la iniciativa privada y del libre pensamiento. Mi posicionamiento lo he dejado ya muy claro pero se lo vuelvo a repetir: las sociedades que funcionan son las que tienen profundamente arraigado en su cultura que LO MIO ES IMPORTANTE PERO ES MÁS IMPORTANTE LO DE TODOS. Como emprendedor sufro en mis carnes la mala gestión de nuestro gobierno, que alardea de promover el emprendimiento cuando no hace ninguna de las reformas necesarias para que esto sea así, pero no soy tan estúpido como para pensar que de esa mala gestión se concluye que no sea necesario un estado fuerte, precisamente para que me permita competir en igualdad de oportunidades con las grandes empresas, con los poderosos.

        En lugar de juzgarle radicalmente como ha hecho usted, voy a intentar reflexionar sobre su posición “ideológica”. Su “teoría neoliberal” ha tenido un “impacto aberrante” (y no es un invento mío, hay miles de artículos serios que lo corroboran), estamos hablando de tendencias. Es estúpido pensar que en economía una teoría pueda aplicarse de forma pura (ni en un sistema cerrado como el Comunista eso ocurrió), porque la economía no existe, ni se aplica, si no va de la mano con la política. Y eso es así porque la economía es también PODER e IDEOLOGÍA, y con esos ingredientes es imposible separarla de la política. La economía NO es una ciencia exacta, ni una disciplina neutral, por mucho que los economistas puristas intenten vendernos esa idea. Así que las teorías Neoliberales, como las Keynesianas, Desarrollistas, etc. siempre se han aplicado dentro de un contexto contaminado, pero eso no ha impedido poder evaluar “el impacto” de esa teoría “tendencialmente” seguida. Hablo de Europa y el mundo. No solo de España. La desregulación financiera (recomendada a ultranza por las políticas neoliberales, y eso es un hecho) ha generado un impacto destructivo en la economía. Esa es tambien otra evidencia, lo estamos viendo. Los mercados hay que regularlos. No hay que “asfixiarlos”, pero sí regularlos, canalizarlos, y poner límites. No se “auto-regulan”, esa es una falacia como la copa de un pino, porque lo que hace es que siempre gane el más fuerte… y “el más fuerte” no es siempre el mejor, ni el que más se lo merece, sino el que parte con ventaja (a veces por razones tan injustas como nacer en una familia con pasta, vivir en un buen barrio o tener amigos poderosos) o el que no tiene pudor en aprovecharse del esfuerzo de los demás. Pero vuelvo a lo más importante: todo intento de tratar el asunto de los mercados, del capitalismo y de la economía, de forma aislada de la política, la justicia y el humanismo… es una mirada incompleta y sesgada. Otra forma de posicionarse ideológicamente, por mucho que lo nieguen…

  • Estimado Guillermo,

    No entiendo que mi argumento se venga abajo porque la gran mayoría de los suecos decida ir a la escuela pública, porque lo que no ha entendido usted es el funcionamiento del cheque escolar. Cuando comprenda como funciona, verá que mi argumento no se desmorona.

    Al resto de argumentos, no es que no quiera contestar a sus razonamientos, pero son demasiado caóticos y muy mal estructurados, mezclando ideas y exposiciones que me cuesta entender. De todas formas, contestaré a su último mensaje, pero a ninguno más porque supone para mí un doble esfuerzo, el contestarle con el suficiente respeto, rigor y claridad que se merece, pero también desentrañar sus mensajes y lo que intenta decirme.

    Comparto con un usted que la ciencia económica no es una ciencia exacta, argumento por otro lado que defienden a ultranza los economistas más liberales y pro mercado que ha dado esta disciplina, los seguidores de la Escuela Austriaca de Economía, donde algunos de ellos incluso han hasta rechazado por completo el uso de las matemáticas dentro de su ámbito de estudio.

    Por otro lado, si usted considera que el mercado de dinero no está suficientemente regulado, basta recordar una sola cosa que ocurre en muy pocos mercados, el dinero del bien que se negocia en ese mercado, esta intervenido y no se libra en las reglas de la oferta y la demanda. Me refiero al precio del dinero, que se fija mediante los tipos de intereses oficiales que marcan los Bancos Centrales. A ello hay que unir, que tampoco la cantidad de dinero es libre, que también se encuentra controlada por los mismos organismos bancarios centralizados. Nos encontramos por tanto, ante un mercado donde el precio se merca al igual que la cantidad del bien, y si no recuerdo mal, esa es la definición de un monopolio.

    En el mercado, y no entiendo como un empresario como usted puede llegar a afirmar lo que afirma, no gana el más fuerte, sino el mejor adaptado, el que mejor es capaz de entender las cambiantes necesidades de la demanda. Si usted no es capaz de entender ésto, le recomiendo que comience a intentarlo, porque sino, su éxito como empresario no será muy largo. Cuando empresarios de la talla de Amancio Ortega, Isaac y Nahman Andic, Juan Roig, Zaryn Dentzel comenzaron sus negocios, ninguno tenía esas cosas que usted nombra como necesarias para el éxito. Cuando Google nació, el Explorer de Microsoft era mucho más fuerte, al igual que su correo electrónico. Cuando Microsoft nació, IBM era la fuerte. Cuando el Corte Inglés nació, tenía enfrente a nada más ni nada menos que Galerías Preciados. Y podría seguir enumerando infinitud de casos.

    Comparto con usted su frase “todo intento de tratar el asunto de los mercados, del capitalismo y de la economía, de forma aislada de la política, la justicia y el humanismo… es una mirada incompleta y sesgada.” Pero esa política, esa justicia y ese humanismo no deben venir del Estado, esa es mi diferencia con usted. Como decía Max Weber, a medida que el estado comienza a crecer, se va produciendo un efecto curioso, la burocratización, y a medida que pensamos que es él quien debe ser el garante de nuestros privilegios, y por tanto dueño y señor de todo, más nos introducimos en la jaula de hierro.

    • Guillermo dice:

      Muchas gracias por iluminarme con su conocimiento. Creo que empiezo a atisbar el origen de mi problema; mi falta de capacidad y conocimiento no me permite entender la realidad. Lo único que me puede disculpar es que no soy el único que aun no he sido iluminado por la verdad del neoliberalismo. Por ejemplo, que estudiosos con años de experiencia manifiesten que la educación pública es la base para una sociedad igualitaria, equilibrada y que gestione adecuadamente la diversidad

      http://www.eldiario.es/andalucia/Francesco-Tonucci-exito-escolar-relacion_0_103940046.html

      Es debido a que, como yo, por falta de capacidad no son capaces de comprender las bondades del neroliberalismo. Menos mal que hay gente que sí han sido iluminados por la verdad del neoliberalismo y nos muestran lo que verdaderamente provoca la educación pública

      http://www.malaga101.com/noticia.asp?id=3774

      Ciudadanos subsidiarios, dependientes y, por supuesto, es una educación que no cumple la igualdad de oportunidades. Gracias a usted me ha quedado clara la paradoja. Que paises como Suecia y los de su entorno, que disfrutan de una sociedad con el mayor nivel de bienestar gracias a una ciudadanía responsable, no es porque tengan una educación pública inmejorable, si no porque tienen cheque escolar. Aunque no sepa como funcione me ha quedado meridianamante claro su razonamiento.

      Gracias a que me ha iluminado con su conocimiento, me ha quedado también claro que la crisis global que estamos sufriendo no fue debida a los cambios de la industria financiera en las décadas pasadas, ni a los movimientos políticos hacia la desregulación ni a cómo la evolución de ámbitos financieros complejos como el mercado de derivados permitieron grandes incrementos en el riesgo financiero adoptado, al permitir eludir las regulaciones que tenían como fin controlar el riesgo sistémico. El conflicto de intereses del sector financiero, práctica que en muchas ocasiones se oculta al público, tampoco ha tenido nada que ver. Que estos conflictos afectaran a las agencias de calificación de riesgo lo mismo que a los académicos que son pagados como consultores sin informar al respecto en sus ensayos, oscureciendo y exacerbando la situación, tampoco tuvo nada que ver. Gracias a usted me ha quedado claro que el problema no ha sido otro que el exceso de regulación. Aun no llego a entender como la desregulación va a conseguir que los bancos que desarrollaron los productos financieros que provocaron esta crisis dejen de actuar así, pero seguro que es por mi falta de capacidad y conocimiento.

      A partir de ahora me quedo esperando con ansiedad que, como a San Pablo, me llegue la iluminación de La Verdad Neoliberal.

      Algo sobre lo que, con humildad, si puedo aportar es sobre la historia de las empresas tecnológicas, porque me dedico a la tecnología y me he preocupado de estudiarlo. MIcrosoft, Apple (le aconsejo que lea la biografía de Steve Jobs) y, sobre todo, las empresas con base en Internet como Google o más recientemente Facebook, han sido posibles gracias a que el gobierno americano, a través sobre todo de su ministerio de defensa, investigó primero y permitió que el resultado de sus investigaciones se abriera a todo el mercado y no se monopolizara. Resulta paradójico que el pais que para muchos es el paradigma del liberalismo sea el más intervencionista en muchos aspectos.

      Hay otros modelos no basados en la competitividad si no en la colaboración que están funcionando, los conozco bien porque una gran parte de mi negocio se basa en el software libre. La sociedad del conocimiento está cambiando los modelos, tambien el que usted defiende.

      http://biblioweb.sindominio.net/telematica/levy.html

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