Balance del 2012 y expectativas para el 2013 (II)

Balance del 2012 y expectativas para el 2013 (II)

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Tal y como os contaba hace unos días no podemos olvidar que vivimos en un entorno global y que no elegimos del todo nuestro destino, pero es mucho lo que podemos hacer desde dentro, de forma individual. Ya hace unas décadas, la escuela austriaca de pensamiento económico neoliberal estableció que pasaríamos de indicadores macroeconómicos a los individuales, porque en ellos se puede basar la recuperación.

Previsiones 2013

Ya me habrán leído que ni todo debe ser basado en el gasto público, ni todo en el incremento impositivo, ni un modelo puro keynesiano ni el neoliberal son de aplicación en la situación actual, porque ambos obvian condiciones excepcionales que se están dando en la actualidad. Por lo tanto, optar por uno u otro de forma taxativa se ha demostrado que es un error. Error que tiene un precio, y que pagamos a diario. Mientras, continúa la orgía de desmanes y corruptelas, sin un marco legal que exija responsabilidades e imponga sanciones ejemplares. Una verdadera actuación sobre la desmesurada magnitud de la Administración, simplemente con ajustes, y no recortes, supondría un ahorro cercano a los noventa mil millones de Euros, suficiente para instalar la deuda pública en el umbral dictado por la bien traída Ley de Equilibrio Presupuestario. De nada sirve esta necesaria reforma legal, si las Autonomías y gobiernos locales continúan y no encuentran una respuesta jurídica tajante ante el incumplimiento de la ley.

Pero no todo ha sido negativo

Aunque de dudosa causa, la consecuencia es un relajamiento del mercado en los últimos seis meses, rebajando la prima de riesgo a la mitad y la rentabilidad de los bonos por debajo del cinco por ciento. Quizás sea una situación transitoria, quizás no, la volatilidad sigue siendo altísima, y por tanto poco previsible. Hace escasas horas hemos vivido un alivio, bocanada de aire fresco desde los Estados Unidos, aunque esa frescura haya sido artificial y provocada por un sistema mecánico y no por una reforma práctica. En vez de abismo fiscal, ahora podemos hablar de parche al mismo. Este retraso en la adopción de una verdadera reforma, es muy posible que nos proporcione unos meses de tranquilidad, y afrontar el nuevo envite futuro con una cimentación más sólida. En este momento, con el barco tocado en su línea de flotación, una leve ola nos puede llevar al naufragio, por lo tanto, veámoslo como una segunda oportunidad y un tiempo extra regalado por nuestro apreciado Sr Obama.

La esperanza de España

Un largo camino por recorrer La historia más reciente de nuestro país, España, ha sido como una relación de amor mal llevada. Basada desde sus inicios en cimientos falsos, en esperanza de días de rosas y vino. Al principio de los días, más que confianza, la palabra era esperanza. Esperanza de nuevas formas, ilusión y un futuro próspero, largo y lleno de promesas. Poco a poco, los caprichosos acontecimientos han despojado a la clase política de sus abrigos de ante, y aparecieron las pieles más exquisitas. Repleta de cobardía, y de una más que prevista huida precipitada. No es el momento, puesto que estamos evolucionando hacia no se sabe dónde, pero lo señorial, sería estar presente, salir a la calle, dar explicaciones, y en todo caso, pedir perdón, pero un perdón sincero. Su egoísmo es de tal calado, que eso no ocurrió ni ocurrirá. España sabe perdonar, incluso es de las sociedades que ha demostrado que ofrece repetidas oportunidades, pero sin perdón ni explicaciones claras, no hay conciliación posible. Con perdón, hubiesen tenido una mínima oportunidad.

El perdón se demuestra a base de humildad, cualidad que escasea. Mi modesta opinión es que la única posibilidad que habrían tenido para continuar dirigiendo nuestro futuro, se hubiese dado reconociendo las faltas, sacramento de confesión, muy cristiano. Ahora, no tienen credibilidad alguna y nuestro futuro económico y social está fuera del alcance de sus cabezas pensantes.

¿Y qué nos depara el futuro?

Difícil de predecir, el futuro, por sí es incierto. Sólo resta construir. Comenzar de nuevo, volver a inyectar ilusión y confianza, y caminar mirando al frente, con esperanza, con fe y paso firme. Seguro que el destino nos tiene preparada otra oportunidad, porque la economía es cíclica, por definición; las Sociedades reflexionan y evolucionan al mismo tiempo. Este ciclo era predecible, puesto que tras períodos largos de tipos de interés bajos, siempre sobreviene la crisis por inversiones deficitarias o de dudoso compromiso. Por esta senda habrá muchos momentos de sacrificio, de soledad individual, momentos para tomar impulso; será largo y arduo, pero hemos demostrado que cumplimos nuestros compromisos de forma rigurosa desde épocas de Isabel II.

Con esfuerzo, medidas correctas y postivismo podremos remontar el vuelo en 2013Somos un país que sabe levantarse, cada vez que nos han tumbado nos hemos levantado más firmes y convencidos de nuestros principios, y de saber seleccionar el camino correcto. Que nadie espere que mañana mismo, nuestro presente y futuro Gobierno arregle todo de golpe, debemos tener paciencia, paciencia y fe. Fe en que todo es posible, fe en apoyarnos, o dejaremos abandonados a muchos por el camino, siendo las verdaderas víctimas de la maldita crisis; crisis de valores, de principios, crisis de esperanza, crisis de confianza, una crisis en toda regla. Yo tengo fe y esperanza en que alguien diligente opte por las medidas y decisiones correctas. Mis queridos y sufridos lectores, sí que podemos. Pero tenemos que querer poder. Los hechos no invitan demasiado a la esperanza en una recuperación inmediata, pero debemos creer en nosotros mismos.

Puede sonar ridículo mezclar economía, política y sentimiento, pero no lo es, porque en juego está nuestra propia supervivencia, individual y como sociedad y conjunto. Es momento de aunar esfuerzos, codo con codo, apoyos incondicionales, de creer en los demás, de decirnos que entre todos podemos. Busquen en su interior y entorno, y encontrarán un motivo para caminar hacia el futuro.

Archivado en Balance 2012, esperanza económica, Futuro 2013
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