Made In China: Burbuja inmobiliaria

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En muchos aspectos China me recuerda a la España de hace no tantos años.

Aunque nos cueste reconocerlo, a los españoles siempre nos ha gustado mucho el “aparentar”. Creo que todos conocemos a alguien que prefiere tener un iPhone último modelo y un buen coche pero que después las pasa canutas para pagar la factura del gas o del agua a final de mes.

ciudad fantasma

Los chinos, como nos pasa a muchos de nosotros (tal vez por eso de que hemos sido “nuevos ricos”) tenemos las prioridades un poco desviadas, pero en este blog no estamos para hacer crítica social más allá de lo que a políticas económicas se refiere, así que dejaremos este tema para otro día.

Volviendo al tema que nos interesa: China está actualmente montada en una burbuja inmobiliaria tan grande, tan enorme que asusta. La magnitud de esta burbuja roza proporciones épicas y las consecuencias para la clase media pueden y van a ser devastadoras para la clase media.

Durante los últimos años los ciudadanos chinos han visto aumentar su riqueza de forma considerable. Familias que a penas podía permitirse comprar una casita en su pueblo, han visto como los bancos les daban créditos a intereses tremendamente bajos, pudiéndose permitir coches extranjeros (cuestan el doble, puesto que los impuestos de importación suben muchas veces hasta un 100% del coste) y comprarse una o más casas porque los intereses bancarios eran menores al crecimiento especulativo del valor de los pisos.

pisos china

Ahora nos encontramos en un momento donde parece que la burbuja ha alcanzado su mayor tamaño, con precios de compra y alquiler en ciudades principales de China (como Pekín o Shanghai) simplemente desorbitados, llegando en muchos casos a ser incluso más caros que pisos de similares características en Madrid o Barcelona. Para que os hagáis una idea, un piso de una habitación cerca del centro de Pekín y al lado del metro, con a penas 50 metros cuadrados, tiene un alquiler de 5500 yuanes (casi 700€), algo que difícilmente un trabajador normal podría pagar, o un piso de 103 metros cuadrados construidos, lejísimos del centro de la ciudad y con muy malas combinaciones de autobús y a penas restaurantes o supermercados alrededor, tiene un valor de mercado de unos 3 millones de yuanes (unos 375.000€), resumiendo: una locura.

La locura, de hecho, se ha llevado a tal extremo que la mentira “no, que los pisos nunca bajan” la han internalizado tanto que los constructores llegan a construir ciudades fantasma (con servicios, etcétera, pero donde no vive nadie) para que la gente que tiene dinero y no sabe qué hacer con él, las compre con la esperanza de que las pueda vender en el futuro y les de más rendimiento que un depósito o más estabilidad que las acciones de X empresa que desconocen.

La verdad es que no sé qué pasará en el futuro, pero lo que sí que está claro es que cuando la burbuja explote, las consecuencias van a ser devastadoras para la economía y la clase media – en auge hasta ahora – se desinflará, y si no, tiempo al tiempo.

Archivado en Alquiler, Burbuja inmobiliaria, China, Made in China, Vivienda
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