Analizamos “No es economía, es ideología” de Economistas frente a la crisis (I)

Analizamos “No es economía, es ideología” de Economistas frente a la crisis (I)

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Economistas frente a la crisis nace en septiembre de 2011 con el objetivo de “poner el pensamiento económico al servicio de los ciudadanos para, a través de ellos, poder influir en la política para que las decisiones que tomen nuestros representantes legítimos acierten en la defensa de los intereses generales”. Este libro es una recopilación de artículos escritos por economistas –por “economistas frente a la crisis”– sobre muchos y variados temas –el estado de bienestar, los mercados financieros, la reforma laboral, el sistema fiscal, Europa, el sector eléctrico, la economía sostenible–; artículos que presentan alternativas a los caminos económicos por los que transita Europa –y España, en particular–. Si cree que puede haber otras vías para salir de la crisis no debería dejar de leerlo.

La economía es una ciencia que debe servir para mejorar la vida de las personas.

Nada más comenzar el libro, ya leemos esta frase donde se resume el sentido instrumental de la economía como ciencia social: servir a la sociedad mejorando la vida de las personas que la conforman. Y los miembros de Economistas frente a la crisis creen que las actuales políticas de desregulación no son políticas de liberalización sino de mala regulación. Y es precisamente la mala regulación, la mala desregulación, uno de los principales causantes de esta crisis.

Economistas frente a la crisis es una asociación independiente formada no sólo por economistas: en ella también tiene cabida “todo ciudadano que considere que la ciencia sólo es ciencia si contribuye al progreso“. Es independiente, sí, pero con vocación de influir en la política.

Y en la política queremos influir para contribuir a quebrar el predominio neoliberal que ha seducido y asfixia a nuestros políticos.

Pero Economistas frente a la crisis no es una asociación que simplemente busque la crítica fácil. Muy al contrario: las aportaciones que podemos encontrar en el libro son críticas, sí, pero constructivas. Se analiza el problema, sus causas, la situación actual y se sugieren posibles vías de solución. No es tan simple como criticar las actuales políticas de austeridad:

EFC no está contra las políticas de austeridad. ¡Cómo vamos a estar a favor del despilfarro y del derroche! Defendemos las políticas de estabilidad fiscal. ¡Quién puede defender la inestabilidad!

Pero políticas de austeridad que aumentan el paro, que subutilizan –porque recortan– las capacidad de nuestros investigadores, que dejan la capacidad industrial infrautilizada, que constriñen aún más los recursos del sistema sanitario más eficiente de Europa, no son políticas de austeridad, son políticas que despilfarran los recursos productivos.

Políticas de estabilidad fiscal que contraen la economía y con la contracción elevan las primas de riesgo, no son políticas de estabilidad. Y no lo son porque aumentan el gasto público improductivo y agudizan la crisis.

Información bibliográfica

Nombre: No es economía, es ideología
Autor: Economistas frente a la crisis
Editorial: Deusto
Precio: 13,30€ (9,99€ – versión electrónica)

Temas principales

  • Europa y el estado de bienestar
  • Mercado de trabajo
  • Sistema fiscal
  • Sistema financiero
  • Sector eléctrico
  • Medio ambiente

Ideas clave

La Unión Europea, por historia, por evolución y por economía, debería tener al estado de bienestar como bandera. En vez de eso, ha tomado como objetivo y como referencia a la inflación. Pero hasta el economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), Olivier Blanchard, duda de la eficacia del objetivo de inflación del 2% como único objetivo de la política monetaria. La estabilidad de precios a toda costa, aún va ganando la partida, pero no por sus superioridad metodológica, sino por argumentos de corte más bien dogmático y, en muchas ocasiones, sesgados.

Lars Svenson, uno de los teóricos del inflation targeting, expuso que es la mejor opción y es la política que mejor resultado da si se aplica en su extensión total y se entiende correctamente. De esta manera, si no da los resultados previstos, es o bien porque no se ha entendido correctamente, o porque no se ha aplicado en su totalidad. Svenson convirtió de esta manera su propuesta de política económica en un dogma fuera de toda crítica, porque siempre podría refugiarse en que ese país no lo entendió bien, o esa otra economía no aplicó su política en su totalidad. Este argumento, irrefutable per se, se ha terminado trasladando a todas las políticas de ajuste, imposibilitando la contrastación empírica de las mismas.

El mercado de trabajo

La reforma laboral de 2012 ha dejado en manos de las compañias la práctica totalidad del poder del mercado laboral. Este desequilibrio tan tremebundo no es bueno en ningún mercado, y menos en el mercado de trabajo. Las razones que justifican la reforma ni siquiera parecen demasiado sólidas: no es cierto que la anterior organización del mercado laboral no fuera capaz de generar empleo, ni es cierto que los salarios reales en España hayan aumentado mucho más que en otros países de nuestro entorno, ni siquiera que seamos poco competitivos –tal y como se puede ver analizando la evolución de nuestra cuota exportadora–.

La reforma laboral lo confunde todo: actúa sobre aquello que no hace falta (los salarios), y no sobre lo que se necesita (la calidad y la tecnología), y para colmo, puede estimular a las empresas, que estaban empezando a dejar de pensar que se podía vivir de los bajos salarios y que había que esforzarse un poquito e invertir en la calidad y la tecnología, a llevarlas a abandonar estos planes y a pensar de nuevo en bajar los salarios.

Además…

…cuando se abordó la reforma laboral únicamente se modificó el ámbito en que se definen las relaciones entre el trabajo de las personas y la producción de bienes y servicios, entre los trabajadores y la empresa, sin contemplar la mejora del funcionamiento del mercado de trabajo.

Una mejora que, en definitiva, fuese capaz de motivar a empresarios y trabajadores a avanzar en la misma dirección, apostando por la formación, la calidad y por la innovación.

Sistema fiscal

El descenso de la progresividad de los sistemas fiscales (bajada de los tipos máximos, reducción de tramos), la ventajosa fiscalidad de las rentas de capital con respecto a las del trabajo, el trasvase desde la imposición directa (IRPF) a la indirecta (IVA), el aumento del número de paraísos fiscales… son todos factores que, junto a la crisis, …

…han debilitado enormemente la capacidad recaudatoria de los Estados, que han tenido que recurrir a los mercados financieros, incrementando sus niveles de endeudamiento general.

Esto, unido al hecho de que la presión fiscal de España es la segunda (después de Irlanda) más baja de los países miembros de la UE-15, motiva que nuestro gasto público como porcentaje del PIB también esté de segundo por la cola, sólo por encima de Luxemburgo (datos de 2010).

Portada del libro "No es economía, es ideología"

Continuará…

Aunque no es un libro largo, la diversidad de temas que trata nos obliga a dividir su reseña en dos entradas. La semana que viene, continuaremos analizando el resto del libro y, como siempre, incluiremos la puntuación que le otorgamos. Esperamos que os haya gustado la entrada de hoy y que leáis su continuación.

Archivado en Análisis, Economistas frente a la crisis, Editorial Deusto, España, Estado del Bienestar, Evolución económica
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Comentarios (18)

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  • J.Cordal Lagares dice:

    Muy bueno Paulino,… es agradable ver a gente que se preocupa y que se involucra en lo que nos concierne a todos, lo digo tanto por tí, como por los EFC. Un saludo.

  • jkl dice:

    Muy interesante, pero no es un poco “contradictorio” decir que se esta en contra de bajar salarios y en contra de la estabilidad de precios, ?

    Quiero decir, si el precio de las cosas sube (se genera inflación) y mi salario sigue igual , yo puedo comprar menos cosas, lo que en definitiva seria una bajada de salarios reales, y de hecho lo primero que se critica es políticas estabilidad de precios.

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